Cuando en 1960 su padre, D. José Mestanza Domínguez, iniciaba en solitario la comercialización de salmón ahumado, éste era un producto totalmente nuevo para el consumidor español.

A día de hoy “la empresa ha ido creciendo poco a poco y a buen ritmo, con el único fin de mejorar, conservando todos los valores con los que mi padre creó esta casa, así como el secreto del ahumado que hoy nos caracteriza”, comenta Pedro.

Realmente ha “vivido” esta empresa desde que era muy pequeño, se ha ido empapando de cada detalle. Tras su paso por el departamento comercial, en 2009 asumió la dirección de la compañía: “Un paso que para mí fue algo más que un reto, ‘una presión con gusto’, una forma de devolverle a mi padre todo lo que me ha ofrecido y enseñado, a lo largo de este tiempo”.

Pedro Mestanza comenta con Forbes los valores y retos que se plantea para la compañía. @ Diego Martínez

Asentada en el sector, Ahumados Domínguez cuenta con 200 trabajadores y 9 tiendas especializadas en diferentes centros de El Corte Inglés e Hipercor, que suponen un concepto único en el sector. Además, exporta a países como Italia, Colombia, República Checa o Portugal. “Tenemos una producción diaria que va desde los 15.000 hasta los 25.000 kg, en función de la época del año; y nuestra facturación de 2016 fue de 19 millones de euros. Las expectativas, de cara a 2017, son positivas, ya que esperamos aumentar esas cifras en un 15%”.

Aprovisionándose sobre todo de Noruega y Escocia, en sus instalaciones solo utilizan la materia prima que consideran excelente. “Teniendo en cuenta que las características medioambientales inciden en la calidad de los ejemplares, seleccionamos el género en base a la idoneidad de los mismos. Esta es uno de los valores que nos caracteriza, ofrecer al cliente la calidad ‘Domínguez”.

Además de esa calidad y del buen servicio, Mestanza destaca la homogeneidad del producto y el saber perfectamente cómo ahumarlo: “Casi de manera personalizada y en función del tamaño o cualidades del ejemplar. Nuestro sabor y nuestro aroma, son el secreto de elaboración que nos diferencia y nos ha hecho estar donde estamos hoy, y por los cuales el cliente nos identifica”.

10 minutos con Pedro Mestanza

Las claves del éxito de Ahumados Domínguez
Homogeneidad y calidad máxima, siempre y por encima de todo. Ofrecer siempre una calidad excelente, a lo largo de cerca de 60 años, con las diferencias que ofrece la materia prima a lo largo del año y saber cómo ahumarlo, casi de manera personalizada, adecuándonos al tamaño y cualidades del ejemplar, nos caracteriza.

Además, nuestro sabor y aroma, son el secreto de elaboración que nos diferencia y nos ha llevado adonde estamos hoy. Ambos son lo “sellos” por los que el cliente nos identifica inmediatamente.

¿Cómo ves la situación empresarial española actualmente?
Además de percibir una recuperación evidente creo que también es un buen momento de reflexión y análisis a posteriori. Está claro que la crisis no ha afectado de manera positiva a nadie, pero sí ha beneficiado a quienes han sabido gestionar la falta de eficiencia, sin perder su esencia y sus valores de empresa. Ha supuesto “una rampa de relanzamiento” a futuro. Por otro lado, ha hecho que muchas pequeñas y medianas empresas hayamos dado puesto las miras en la exportación.

¿Un momento especial en tu trayectoria empresarial?
Podría citar muchos, muchísimos, pero quizás sea cuando asumí la dirección general (2009), que hasta la fecha la asumió mi padre, José Mestanza Domínguez. Supuso para mí algo más que un reto, una presión con gusto” y una forma inigualable de devolverle a mi padre todo lo que él me ha enseñado, a lo largo de tantos años.

Realmente, he “vivido” esta empresa desde que era muy pequeño y, antes de llegar a la dirección general, ya había pasado pasé por el departamento comercial, que posteriormente dirigí durante alguno años.

¿Cómo se consigue que una empresa tradicional perdure en el tiempo?
Ganándose la confianza de los consumidores, ¿cómo? No perdiendo de vista ninguno de los valores que he citado anteriormente y hacerlos invariables: homogeneidad y calidad máxima, por encima de todo. Además, hay un elemento clave en la toma de mis decisiones: jamás, la cuenta de resultados está por encima del compromiso que adquirimos con nuestros consumidores. Ese, es el “testigo” recogido de mi padre.

Referente en el mundo de los negocios
Un referente es, sin dudarlo, mi padre, José Mestanza Domínguez.  Si me preguntas por admiración, me quedo con Amancio Ortega.

Un hotel idóneo para cerrar un negocio
La terraza del nuevo Gran hotel Miramar (Cadena Santos) en Málaga.

Un restaurante
‘El restaurante’: Etxebarri.

Un país/ciudad emergente
Perú.

Según tu criterio, ¿quién mueve el mundo?
Quien maneja el dinero. ‘El dinero mueve el mundo’. Y, ¿quiénes lo mueves? Los fondos de inversión, indiscutiblemente.