Economía

La advertencia del BCE tras pausar los tipos: el golpe de la energía aún no se refleja del todo en los precios

El organismo mantiene el precio del dinero después de la subida de junio, pero avisa de que las empresas ya soportan mayores costes y prevén trasladarlos a sus precios de venta. La inflación seguirá «muy por encima» del 2% hasta mediados de 2027

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde

El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido los tipos de interés, pero todavía no da por controlado el nuevo episodio inflacionista. La institución considera que una parte del encarecimiento de la energía aún tiene que trasladarse a los costes empresariales y a los precios que pagan los consumidores.

La advertencia llega el día en que el precio del barril Brent ha vuelto a tocar los 100 dólares. «La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista completo del shock energético todavía no se ha materializado», ha señalado el BCE.

El Consejo de Gobierno ha dejado la facilidad de depósito en el 2,25%, el tipo de las operaciones principales de financiación en el 2,40% y el de la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. La decisión llega después de que el BCE elevara los tres tipos en 25 puntos básicos en junio.

Su presidenta, Christine Lagarde, ha insistido en que las decisiones se tomarán en función de los datos y reunión a reunión, sin comprometerse con una trayectoria determinada. Si la inflación sigue elevada, en septiembre podría retomar la senda de subidas.

El coste energético llega a las empresas

El BCE observa que el shock energético está avanzando por la cadena de producción. A las empresas les resulta más caro adquirir los suministros que necesitan y, según las encuestas manejadas por la institución, esperan elevar sus precios de venta.

El proceso puede desarrollarse durante varios meses. El encarecimiento del petróleo o del gas afecta primero a los combustibles y la electricidad. Después alcanza al transporte, los fertilizantes, los alimentos y los materiales industriales, hasta terminar incorporándose al precio de otros bienes y servicios.

La capacidad de las compañías para absorber el incremento será determinante. Algunas pueden asumir temporalmente una parte del coste mediante sus márgenes, pero la posibilidad de hacerlo disminuye si los precios energéticos permanecen elevados durante más tiempo.

El BCE también vigila los posibles efectos de segunda ronda. Estos aparecerían si la subida del coste de la vida impulsara las demandas salariales y las empresas repercutieran posteriormente ese incremento en los precios cobrados a sus clientes.

Por ahora, los indicadores del organismo anticipan una evolución moderada de los salarios durante los próximos trimestres. El aumento de la productividad también está contribuyendo a contener el crecimiento de los costes laborales por unidad producida.

La inflación general bajó del 3,2% de mayo al 2,8% en junio. La subyacente se moderó del 2,6% al 2,4%, mientras que la inflación de los servicios descendió desde el 3,5% hasta el 3,2%.

La energía siguió encareciéndose un 8,5% interanual. Aunque la tasa es inferior al 10,8% de mayo, todavía puede alimentar subidas posteriores en los precios de los alimentos, los bienes industriales y los servicios.

Una inflación elevada hasta 2027

El BCE prevé que la inflación se mantenga «muy por encima» de su objetivo del 2% durante la primera mitad de 2027. Después debería descender, siempre que se moderen los precios de la energía y el resto de los componentes avance más lentamente.

Las proyecciones del Eurosistema publicadas en junio⁠ sitúan la inflación media en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y el 2% en 2028. El riesgo es que se produzcan nuevas interrupciones en el suministro energético y que el encarecimiento sea más intenso o duradero.

Cuanto más tiempo persista, mayor será la probabilidad de que se extienda a los salarios, las expectativas de inflación y las decisiones de precios de las empresas. Las condiciones de financiación ya son algo más exigentes. El interés medio aplicado a los préstamos empresariales se mantuvo en el 3,6% en mayo, mientras que el coste de emitir deuda en los mercados rondó el 4%.

El crédito, sin embargo, continúa creciendo. Los préstamos bancarios a las empresas aumentaron un 4% interanual en mayo, frente al 3,4% de abril. La demanda avanzó ligeramente por las necesidades de circulante y por la financiación de inversiones productivas acometidas por grandes compañías.

La actividad económica también ofrece algunas señales de resistencia. Los servicios digitales están soportando mejor la desaceleración gracias, en parte, al aumento de la actividad vinculada con la inteligencia artificial. La industria, por su lado, se beneficia de la acumulación preventiva de existencias y del mayor gasto en defensa.

La inversión tecnológica y los programas de defensa e infraestructuras podrían hacer que la economía creciera más de lo esperado. Este impulso convive, sin embargo, con un shock energético cuyo traslado a los precios todavía no ha concluido. La intensidad de ese proceso marcará tanto las decisiones de las empresas como los próximos movimientos del BCE.

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