Economía

El absentismo laboral abre un agujero de 17.000 millones de euros en las empresas

Las últimas estimaciones de Adecco indican que 1,7 millones de personas faltan a su puesto de trabajo diariamente y CEOE denuncia que el coste de este fenómeno se ha triplicado en la última década

Ilustración sobre el agujero del absentismo laboral (Getty Images)
Ilustración sobre el agujero del absentismo laboral (Getty Images)

El absentismo laboral no frena. Desde la pandemia, las bajas por incapacidad temporal (IT) crecen a un ritmo sostenido, con un coste que se ha triplicado en la última década. Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), solo el gasto público en esta partida ha pasado de los 5.500 millones de euros en 2014, a los 16.500 millones en 2024. Un coste que se estima similar en el caso de las empresas.

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) organizó esta semana un encuentro empresarial «en torno al que se ha convertido en un problema de país», y cifra en 33.000 millones de euros anuales el impacto económico del absentismo, la mitad a cuenta de la empresa (17.000 millones) y la otra, de la Seguridad Social (16.500 millones).

Las últimas estimaciones de Adecco Group Institute indican que 1,7 millones de personas faltan a su puesto de trabajo diariamente, de las cuales el 75% se encuentran de baja médica por IT. El incremento del fenómeno y su coste ha sido tal que la AIReF ha analizado recientemente su evolución, advirtiendo de la falta de supervisión y control que existe sobre el absentismo.

Por su parte, desde la patronal exigen medidas para paliar los efectos de este absentismo, como exonerar a las empresas de las cotizaciones por contingencias comunes tanto en los procesos de larga duración -es decir, aquellos de más de 365 días- como en los contratos de duración determinada que se suscriban para cubrir la baja de un trabajador.

También plantean que la Seguridad Social asuma el pago íntegro de los primeros 15 días de los procesos de IT por contingencias comunes. Es decir, la inmensa mayoría de los 17.000 millones de euros citados. Entre el cuarto y el decimoquinto día de baja son las empresas privadas las que asumen la financiación, y es en esos días donde más ha aumentado la incidencia. 

El análisis realizado por la AIReF desvela que dos de cada tres bajas por incapacidad temporal son cortas -inferiores a 15 días- y las afronta la empresa. Es a partir del día 16 cuando la responsabilidad económica recae en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) o la mutua colaboradora. Su coste también se ha elevado porque las bajas no solo aumentan en número, también en duración.

En los tres primeros días de baja el trabajador no percibe prestación, pero cada vez más convenios contemplan el pago

Finalmente, en los tres primeros días de baja el trabajador no percibe prestación, pero cada vez más convenios colectivos contemplan el pago desde el primer día y recogen mayores derechos, como por ejemplo el incremento al 100% de la base reguladora.

Por último, CEOE exige un incremento en el número de sanitarios e inspectores en los servicios públicos de salud y el INSS; potenciar las competencias de las mutuas y dotarlas de los recursos necesarios; y adelantar los controles al trabajador de baja por su inspección médica, que actualmente comienza a partir de los 365 días, con la participación de las mutuas.

El Banco de España también advirtió este jueves, en su informe anual, del incremento del gasto público por las prestaciones sociales, que han pasado a representar el 15,7% del PIB en 2019 al 17% en 2025. Explica que «están condicionadas por el proceso de envejecimiento demográfico y por el aumento del gasto asociado a las bajas por incapacidad temporal».

Esas bajas, según la AIReF, pueden responder a factores coyunturales —como los relacionados con las secuelas de la pandemia o las tensiones en la atención primaria— como a elementos de carácter más estructural derivados del diseño de estas prestaciones. También el envejecimiento de la población, el auge de nuevas patologías y el crecimiento de las bajas por salud mental explican una parte del fenómeno.

Por último, los expertos explican que hay mayor disposición a acogerse a bajas en ciclos económicos expansivos como el que ha vivido España en los últimos años. Cuando la economía va bien —con menores tasas de paro, más vacantes y más poder de negociación—, los trabajadores se sienten más confiados y seguros a la hora de coger una baja laboral.

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