En un comunicado, este vehículo de inversión liderado por el presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, ha señalado que estas dos nuevas adquisiciones suponen para Mirai entrar en una nueva área de actividad, la de los servicios ambientales y economía circular para la industria pesada, el sector energético y el de construcción.
Mirai ha asegurado que aspira a convertirse en referente en este ámbito, alcanzando una facturación de cerca de 100 millones de euros en 2026 y dando empleo a unas 300 personas.
Afesa está especializada en demoliciones, gestión de residuos, y tratamiento de suelos. En 2025 su facturación fue de 65 millones de euros y cuenta con un equipo de 190 personas. Tiene su sede en Derio (Vizcaya) y cuenta además con otros dos centros de trabajo en Lantarón (Álava) y Villanubla (Valladolid). Opera en toda la Península Ibérica e islas, con proyectos emblemáticos como el desmantelamiento, en curso, de la central de carbón de Sines, en Portugal.
Por su parte, Excavaciones Mendiola, especializada en excavación, movimiento de tierras y gestión de residuos de construcción y demolición, facturó 14 millones de euros en 2025. Se encuentra ubicada en el polígono de Júndiz, en Vitoria-Gasteiz, donde trabajan 95 personas. Opera especialmente en Euskadi y regiones limítrofes, con grandes proyectos como los ligados al Tren de Alta Velocidad (TAV) en Burgos y Euskadi.
Mirai ha indicado que la combinación de ambas compañías responde a una «clara complementariedad» y, de este modo, puede ofrecer un servicio integral a lo largo de todo el ciclo de los proyectos industriales, energéticos y de construcción, en toda la península e islas, «en un mercado impulsado por la creciente exigencia ambiental y la transición hacia la economía circular».
Según ha explicado, cuenta actualmente con tres divisiones, la de electrónica denominada Ohmnia, la de metal llamada Innometal y la de cosmética denominada Labery, así como inversiones en sectores como salud o moda.
Mirai Investments ha llevado a cabo en los últimos años más de 25 procesos de adquisición en los que, en muchos casos, la gestión de la sucesión familiar-empresarial era «un factor clave».

