«En un escenario de interrupción del 20% de la producción mundial, los precios deberían aumentar lo suficiente como para reducir la demanda en la misma proporción», subrayan ambos autores en una nota.
Teniendo en cuenta esta situación, interferir en este mecanismo «elevaría aún más el precio necesario para equilibrar el mercado, al tiempo que tensionaría las cuentas públicas y la sostenibilidad de la deuda», especifican.
En el caso de España, el Gobierno aprobó reducir de forma temporal el IVA de los carburantes del 21% al 10%, precisamente para aliviar a los consumidores ante la subida del precio del petróleo, así como un descuento de 20 céntimos por cada litro de combustible que reposten en sus vehículos los profesionales del transporte por carretera, agricultores, ganaderos y pescadores hasta el 30 de junio, incluyendo camiones, autobuses, ambulancias o furgonetas, entre otros, para amortiguar el impacto que estos sectores están recibiendo por el alza del precio del crudo.
Los expertos de Pimco recuerdan que los últimos buques petroleros que partieron del estrecho de Ormuz en febrero «están llegando a sus destinos» en este momento, por lo que a partir de ahora es cuando «se empezarán a notar los problemas de verdad», ya que cada semana acumulada aumenta el coste económico global derivado de las hostilidades en la región.
«En algún momento –posiblemente en el corto plazo– a medida que se agoten los colchones, los efectos de las disrupciones persistentes comenzarán a intensificarse, con implicaciones claramente recesivas para la economía global», apuntan.

