Según cifras de UPTA, este régimen puede suponer una oportunidad para en torno a 400.000 autónomos en España, que podrían acogerse a este sistema, fundamentalmente aquellos con menor estructura de costes y escaso volumen de gastos deducibles, lo que les permitiría simplificar sus obligaciones fiscales y reducir cargas administrativas.
En particular, el sistema puede resultar beneficioso para perfiles con baja estructura de costes, como profesionales liberales, autónomos del ámbito digital o actividades de servicios con escasa inversión inicial.
No obstante, desde UPTA han advertido de que el régimen también presenta limitaciones relevantes, ya que los autónomos acogidos a la franquicia no podrán deducir el IVA soportado, lo que puede incrementar los costes en actividades con un volumen significativo de gastos o inversiones.
Asimismo, la organización ha señalado que este sistema podría generar un efecto de contención del crecimiento, al incentivar que algunos profesionales limiten su facturación para no superar los umbrales establecidos, y que su implantación tendrá implicaciones directas sobre el actual sistema de módulos, afectando a cientos de miles de autónomos que podrían verse obligados a adaptarse a un nuevo marco fiscal.
En este contexto, desde UPTA han insistido en la importancia de analizar esta reforma desde una visión global del sistema fiscal, evitando posibles desequilibrios entre sectores y garantizando que ningún colectivo resulte perjudicado.
«No cuestiono el IVA de franquicia, pero su implantación supondrá, en la práctica, el fin del sistema de módulos y un cambio profundo para cientos de miles de autónomos, que verán alteradas sus condiciones actuales y deberán adaptarse a un escenario fiscal mucho más exigente», ha apuntado el presidente de UPTA, Eduardo Abad.

