La decisión se produce tras el seguimiento del paro parcial del pasado lunes 9 de marzo, que superó incluso al registrado en la jornada de movilización del 3 de febrero, y ante lo que los sindicatos consideran «una ausencia total de respuesta por parte de la Dirección al mensaje trasladado por la plantilla».
Según la representación sindical, pese a las concentraciones y a las reiteradas llamadas al diálogo, Caixabank «no ha planteado medidas concretas ni compromisos verificables para abordar los problemas que afectan al día a día de los trabajadores y trabajadoras».
Entre las reivindicaciones, las organizaciones denuncian que la plantilla continúa soportando una presión comercial «elevada», objetivos que consideran «desproporcionados» y un «deterioro del clima laboral», y reclaman la apertura de una negociación real que permita introducir cambios estructurales en el modelo comercial y en la organización del trabajo.
Por otro lado, las organizaciones han recordado en un comunicado que los resultados récord de CaixaBank son «fruto del esfuerzo de su plantilla», y reclaman la puesta en marcha de «medidas concretas, medibles y negociadas» que permitan avanzar hacia «entornos de trabajo sostenibles, respeto profesional y un modelo comercial equilibrado».

