Las empresas recibirán el crudo sin tener que abonar una contraprestación económica, por el contrario, siguiendo las pautas del Departamento de Energía, estas tendrán que suministrar de vuelta al Gobierno el mismo número de barriles prestados más una cantidad adicional como prima, «fortaleciendo así la reserva estratégica de Petróleo y estabilizando los mercados sin costo alguno para los contribuyentes estadounidenses».
La devolución se hará según un cronograma ya diseñado por las autoridades para «proteger los mercados comerciales y al pueblo estadounidense». En total, el Ejecutivo norteamericano se ha comprometido a liberar 172 millones de barriles.
«La medida adoptada hoy refleja el compromiso constante del presidente Trump de salvaguardar la seguridad energética de Estados Unidos y contribuir de manera constructiva a la estabilidad del mercado global. Al participar en la liberación internacional coordinada, contribuimos a garantizar que el suministro siga siendo fiable durante un período de gran incertidumbre global», ha sostenido el subsecretario de la Oficina de Hidrocarburos y Energía Geotérmica, Kyle Haustveit.
La medida de emergencia para aliviar el precio del petróleo fue tomada tras la reunión extraordinaria de los 32 miembros de la AIE, en la que dispusieron que las reservas serían puesta en el mercado según las circunstancias nacionales de cada país miembro.
Con la liberación de estos 400 millones de barriles de petróleo, más del doble de la anterior intervención récord de la agencia al comienzo de la guerra de Ucrania, cuando liberó 182 millones de barriles de crudo, la AIE pretende compensar el suministro que se perdió debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
«Continuaremos colaborando estrechamente con nuestros socios para apoyar un sistema energético resiliente, manteniendo al mismo tiempo la solidez y la capacidad operativa a largo plazo de la Reserva Estratégica de Petróleo», ha defendido Haustveit.

