Desde UNO han asegurado que la tensión en Oriente Medio está «impactando directamente» en el sector de la logística y el transporte, con un «foco de incertidumbre» en el Estrecho de Ormuz, que concentra cerca del 20% del petróleo mundial, además de gas natural y mercancias industriales críticas.
Aunque no existe un bloqueo formal, la respuesta de Irán a los recientes ataques ha detenido la navegación en el estrecho, con cientos de embarcaciones fondeadas a la espera y las principales navieras suspendiendo temporalmente sus operaciones en la región.
Este contexto de volatilidad puede derivar en fletes más altos, tiempos de tránsito prolongados por rutas alternativas y congestión en corredores secundarios, afectando de manera especial a sectores que operan con inventarios ajustados y cadenas de suministro sensibles.
Frente a este escenario, el presidente de UNO, Francisco Aranda Manzano, ha afirmado que el sector logístico «vuelve a demostrar fortaleza y capacidad de adaptación».
En este contexto, se están implementando rutas alternativas, optimizando recursos y coordinando de manera proactiva con proveedores y operadores de transporte para asegurar la continuidad del comercio.
Además, la rapidez en las decisiones y la flexibilidad operativa permiten minimizar retrasos, según ha explicado UNO a través del comunicado. «Este momento refuerza la relevancia del sector como sistema nervioso de la economía global», ha concluido Aranda Manzano.
