PSKY dará a las películas de la empresa fusionada un visionado mínimo de 45 días en los cines antes de estar disponible en vídeo bajo demanda (VOD), con vistas a ampliar dicho plazo a entre 60 y 90 días en el caso de los mayores éxitos.
Además, tras su estreno, cada filme seguirá el calendario habitual de la industria, garantizando su accesibilidad en régimen de alquiler digital previo a su incorporación a plataformas de ‘streaming’ por suscripción.
Ambos estudios seguirán apoyando un «ecosistema dinámico de terceros», licenciando sus películas y series tanto en sus propias plataformas como en las ajenas. Además, se mantendrán como compradores activos de contenidos procedentes de estudios independientes y productores externos.
«Vemos una oportunidad extraordinaria de unir a dos compañías históricas y emblemáticas, lo que nos permitiría contar más historias, llegar a audiencias más amplias y generar un mayor impacto», ha afirmado Ellison en la misiva.
«Igual de importante es nuestra convicción de que la comunidad creativa y el público salen ganando con más opciones, no con menos, y con un mercado que fomente toda la diversidad del cine, la creación de contenidos y la exhibición en salas, y no con uno que elimine la competencia creando una entidad monopolística o excesivamente dominante», ha resumido.
