«La decisión adoptada por la mayoría de los miembros de la Junta Directiva está encaminada a que la inflación retome una senda decreciente», justifica la autoridad monetaria colombiana.
La inflación total en diciembre se ubicó en el 5,1% en diciembre, levemente inferior a la observada al cierre del 2024, cuando se situó en el 5,2%.
Las expectativas de inflación en enero registraron un fuerte repunte frente a sus mediciones del mes pasado. De esta manera, los analistas aumentaron su previsión del 4,6% al 6,4% para el cierre del 2026 y del 3,8% al 4,8% para el 2027.
En su decisión, la Junta Directiva ha tenido en cuenta la incertidumbre sobre las condiciones externas, que continúa siendo «elevada» debido a los riesgos asociados a un escalamiento de los conflictos comerciales, las medidas migratorias en Estados Unidos, los conflictos geopolíticos y la percepción del riesgo soberano de Colombia.
El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos continúa ampliándose y se estima que haya alcanzado el 2,4% del PIB en 2024, el doble que el registrado hace un año (1,6%), como consecuencia del crecimiento de las importaciones, que se han visto impulsadas por el fuerte dinamismo de la demanda interna.
En cuanto a la actividad económica, los indicadores apuntan a que el PIB habría mantenido «un buen dinamismo», resultante de una demanda interna fuerte derivada del consumo privado y público.
