La economía española cerró 2025 con un impulso notable, consolidándose como la economía avanzada de mayor crecimiento por segundo año consecutivo. El Producto Interior Bruto (PIB) avanzó un 0,8% en el cuarto trimestre, la mayor tasa intertrimestral del año, impulsado principalmente por el consumo de los hogares y la fortaleza del mercado laboral, según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE). En términos anuales, España alcanzó un crecimiento del 2,8%, dejando un efecto arrastre positivo para el arranque de 2026.
El motor del crecimiento fue, una vez más, la demanda interna. El gasto de los hogares se aceleró un 3,4% durante 2025, beneficiado por la creación récord de empleo y la mejora del poder adquisitivo, con la inflación bajo control. La inversión también mostró un dinamismo inusual tras años de moderación, avanzando un 6,3% gracias a la expansión en construcción (5,2%) y bienes de equipo (9%). Incluso la productividad laboral creció un 0,7% por hora trabajada, rompiendo con la tendencia de años anteriores en los que el aumento del empleo estaba asociado a caídas de eficiencia.
Desde la perspectiva de la demanda, la interna aportó 3,6 puntos al crecimiento anual, mientras que el sector exterior restó 0,8 puntos, en contraste con el 0,2 positivo de 2024. Esta desaceleración externa refleja tanto la debilidad de algunos socios comerciales clave, como Francia y Alemania, como un aumento de las importaciones vinculado al fuerte consumo doméstico. En el último trimestre, las exportaciones subieron un 3,5% interanual y las importaciones casi el doble, un 6,9%.
En términos nominales, el PIB alcanzó los 1,685 billones de euros, lo que sitúa a España entre las economías con ingresos superiores a los 2 billones de dólares al año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, destacó que “el crecimiento sólido de 2025, basado en consumo e inversión, posiciona a España con un avance cercano al doble de la media de la zona euro”.
Aunque el crecimiento de finales de año fue significativo, el cierre anual quedó ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a un 2,9%. No obstante, la fuerza del cuarto trimestre genera un efecto arrastre que sitúa el inicio de 2026 con un avance proyectado del PIB del 1,1%, consolidando a España como líder en crecimiento entre los principales socios europeos.
Por sectores, todos contribuyeron positivamente al crecimiento del último trimestre, destacando la construcción con un avance del 7,2% interanual. Este panorama refuerza las perspectivas de estabilidad y dinamismo económico, aun en un contexto global marcado por incertidumbres comerciales y geopolíticas.
