El fabricante estadounidense de microprocesadores disminuyó sus ingresos en un 0,5%, hasta los 52.853 millones de dólares (45.025 millones de euros).
El sumatorio de gastos de producción, I+D, marketing o administración, entre otros, fue de 55.067 millones de dólares (46.911 millones de euros), un 15% menos por la contención general de costes, especialmente los referidos a I+D y amortizaciones.
Ya solo en el cuarto trimestre, Intel registró unas pérdidas de 591 millones de dólares (503,5 millones de euros), cuatro veces más (369%) que doce meses atrás, y una facturación de 13.674 millones de dólares (11.649 millones de euros), un 4,1% menos.
«Hemos cerrado el año con unos resultados sólidos y hemos avanzado en nuestro camino hacia la refundación de Intel», ha afirmado el presidente y consejero delegado de Intel, Lip-Bu Tan.
«Hemos superado las expectativas del cuarto trimestre en cuanto a ingresos, margen bruto y beneficio por acción pese a haber tenido que hacer frente a la escasez de suministros que ha afectado a todo el sector. Esperamos que los suministros disponibles alcancen su nivel más bajo en el primer trimestre, antes de mejorar en el segundo y en adelante», ha indicado el director financiero, David Zinsner.
De cara al primer trimestre de 2026, la multinacional ha anticipado que la cifra de negocio se quede entre los 11.700 y 12.700 millones de dólares (9.967 y 10.819 millones de euros), al tiempo que las pérdidas por acción serán de 0,21 dólares (0,18 euros).
PLAN DE REORGANIZACIÓN
Lip-Bu Tan, que asumió el cargo de CEO el pasado 18 de marzo, comunicó en abril que se ajustaría el tamaño de la plantilla y que se optimizaría el organigrama empresarial para ganar en competitividad.
En este sentido, la compañía bajó su objetivo de gastos operativos para 2025 a unos 17.000 millones de dólares (14.482 millones de euros) desde 17.500 millones de dólares (14.908 millones de euros). Para 2026, deberían caer a 16.000 millones de dólares (13.630 millones de euros).
Los gastos de capital brutos (capex) de 2025 serían de 18.000 millones de dólares (15.334 millones de euros) frente a los 20.000 millones de dólares (17.038 millones de euros) estimados previamente.
Asimismo, el directivo informó de que se eliminarían las reuniones innecesarias y de que se limitaría el número de asistentes para evitar desperdiciar el tiempo. Desde el 1 de septiembre se incrementó, también, la política de presencialidad de tres días a la semana a cuatro.

