Con el mercado de valores en una de sus peores rachas de pérdidas en décadas, en medio de una venta implacable que ha empujado al S&P 500 casi un 20% por debajo de sus máximos históricos, los riesgos de recesión están aumentando, pero la historia muestra que no todos los mercados bajistas conducen a caídas a largo plazo y las acciones pueden recuperarse durante el próximo año.

El índice de referencia S&P 500 cayó brevemente en un mercado bajista el pasado viernes –en un momento determinado descendió más de un 20% desde su máximo en enero– y sigue rondando ese territorio, ya que el aumento de la inflación y la subida de los tipos hacen temer una recesión.

El último mercado bajista se produjo en marzo de 2020, cuando los cierres por la pandemia llevaron a la economía estadounidense a una recesión, pero esa caída fue inusualmente breve en comparación con otras del pasado (el mercado bajista entre 2007 y 2009 duró 546 días).

«No hay dos mercados bajistas exactamente iguales«, señala Bespoke Investment Group, indicando que ocho de los catorce mercados bajistas anteriores desde la Segunda Guerra Mundial han precedido a recesiones, mientras que los otros seis no lo hicieron.

Así actua el S&P 500

Una vez que el S&P 500 alcanza el umbral del 20%, las acciones suelen caer otro 12% y el índice tarda una media de 95 días en llegar al final de un mercado bajista, según los datos de Bespoke.

En más de la mitad de los catorce mercados bajistas desde 1945, el S&P 500 alcanzó su punto más bajo en los dos meses siguientes a la caída inicial por debajo del umbral del 20%, y los rendimientos futuros fueron en gran medida positivos, señala Bespoke, ya que el índice subió una media del 7% y de casi el 18%, respectivamente, en periodos de seis y doce meses.

Si la economía estadounidense puede evitar caer en una recesión, las acciones estarían en mejor posición de cara al futuro: los mercados bajistas que se producen antes de una recesión son más prolongados (duran 449 días en comparación a los 198 días sin recesión) con pérdidas más pronunciadas (un descenso medio del 35% en comparación con el 28%), según Bespoke.

Décadas sin rachas largas de fuertes pérdidas

Hacía varias décadas que el mercado bursátil no tenía una racha tan larga de fuertes pérdidas. El Dow Jones Industrial Average ha registrado recientemente su octava semana de descensos, su mayor periodo de pérdidas desde la época de la Gran Depresión en 1932, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq Composite, con gran peso tecnológico, han bajado durante siete semanas consecutivas, su mayor racha de pérdidas desde la caída de las puntocom en 2001.

Las últimas cuatro veces que el Nasdaq registró rachas de pérdidas semanales del 1% o más se dieron en 1973, 1980, 1990 y 2001, según los datos de Bespoke. En todos los casos, esas rachas se produjeron «justo antes o muy al principio de una recesión».

Por su parte, el S&P 500 sólo ha registrado una racha de pérdidas de siete semanas o más en tres ocasiones: en 1970, 1980 y 2001, según el jefe de investigación de inversiones de Nationwide, Mark Hackett. «Desgraciadamente, el índice fue negativo durante los doce meses siguientes en cada ocasión», afirma. El índice podría hundirse entre un 11% y un 24% si la economía entra en recesión en un futuro próximo, según han advertido las principales empresas de Wall Street.

«La inflación persistente, otro error de la política de la Fed y los temores de recesión han desconcertado a los inversores», con el S&P 500 cayendo brevemente en territorio de mercado bajista, dice Edward Moya, analista senior de mercado de Oanda. Es probable que la venta generalizada «sólo se acelere», ya que los inversores seguirán siendo cautelosos hasta que la Fed «empiece a dar señales de que está preocupada por las condiciones financieras y de que puede dejar de endurecerlas tan agresivamente».