El sector de la producción audiovisual en España es todo un mundo y evidencia la progresión espectacular de los últimos años. ¿Cómo ha sido esa evolución y cuáles son los números que se manejan por dentro en la actualidad? Álvaro Benítez, responsable de desarrollo de negocio de Plano a plano, productora española de series como Allí abajo, Desaparecidos, Toy Boy o Valeria, repasa en el programa Let’s Talk! de Twitch los números de la industria y su progresión.

La producción española aportó más de 800 millones de euros al PIB español en el año 2020. Genera directamente más de 18.000 puestos de trabajo e indirectamente más de 70.000. Es un sector muy relevante y que, sin duda, ahora está de moda.

“A la hora de montar un proyecto, hay un porcentaje que luego puedes descontar en términos de ventajas fiscales (…) La fiscalidad es muy atractiva y atrae producción de material extranjero también”, detalla Benítez. También hay subvenciones, pero se aplican sobre todo al cine y no tanto a series. En estas últimas funciona más el tema del incentivo fiscal.

Benítez explica el porqué del cambio en el mundo de la producción en España, sobre todo a nivel tecnológico y apunta a que ahora los presupuestos son algo más ambiciosos, sobre todo desde plataformas de streaming como Netflix, que permiten que las series lleguen a un mercado más internacional. “Pero otro de los factores para ese salto de calidad es la tecnología, ya que las cámaras son mucho mejores, y las mismas que se utilizan por ejemplo en series de HBO ya se pueden usar en España, lo que permite que nuestras producciones tengan el mismo aspecto que las series americanas más alabadas”, comenta.

Cómo funciona el negocio de la producción

Dentro de la producción de series y películas existen dos negocios: el de la propiedad intelectual, que en España es una de las cosas cuya legislación estamos peleando por cambiar, y el de la producción.

Actualmente, aunque sea la productora la que cree y desarrolle un proyecto, si este lo financia una cadena, sea Atresmedia o Netflix, todos los derechos pasan a ser de la cadena. “De este modo, todo el negocio de distribución y merchandising lo gestiona la cadena, que le daría a la productora un porcentaje pactado, que no es excesivamente alto”, dice Benítez.

Por otro lado, está, efectivamente, el negocio de la producción, por el que la productora se lleva un beneficio industrial como, por ejemplo, una constructora.

“Podemos quedarnos con un 5 o 10% de los proyectos que revisamos. Existe también el criterio presupuestario, si te cae un proyecto en las manos que te encanta, pero no sabes cómo lo vas a producir por un tema económico. Esa es la peor barrera que existe. En esos casos, no descartamos la propuesta, la guardamos y si en el futuro encontramos financiación, la ponemos en marcha”, apunta Benítez.

“Por ejemplo, Cuéntame es una serie que, si bien no tiene un gasto de producción excesivamente alto, pero estuvo muchos años en un cajón esperando su oportunidad (…) Lo mismo pasó con El príncipe, que se descartó en un principio y finalmente acabamos produciendo”, añade a lo largo de la charla.

El coste medio de una producción en España

¿Y cuánto dinero cuesta en España hacer una serie? El responsable de desarrollo de negocio y nuevos proyectos de Plano a Plano expone que lo más caro es valor humano. “Entre el 40 y el 50% del coste total de una producción se destina al equipo técnico y artístico: me refiero a coste humano directo, aparte hay servicios externos como por ejemplo la comida, donde entraría el sueldo de cocineros, catering, etc. En un día de rodaje, sin contar a los actores, puede haber entre 60 y 70 personas”, relata.

Teniendo en cuenta estos factores, ¿cuáles son los costes aproximados por capítulo de una serie? “El coste de un capítulo de prime time ahora mismo puedo rondar los 700.000 euros, aunque una plataforma como Netflix puede invertir un poco más; de hecho, hay series que rondan el millón de euros por capítulo”, asegura Benítez.

A su modo de ver, es importante tener en cuenta que estas plataformas lo amortizan, ya que, para una cadena de televisión, un buen dato de audiencia estaba entre 2 y 3 millones de espectadores, mientras que una plataforma de streaming puede mover una serie a nivel internacional y conseguir que la vean 10 millones de espectadores. “Eso hace que se puedan permitir invertir un poco más”, agrega.

El ‘product placement’ en una producción

En España en concreto hay una legislación bastante estricta con el conocido como product placment. Cuando se trata de productos originales de las cadenas o plataformas, son ellas las que mueven y gestionan todo. “Depende esencialmente del interés de la marca, a algunas sí les interesa invertir, mientras que otras se limitan a ceder un producto para que aparezca, pero no pagan por ello”, indica Benítez. En general, las redes sociales han cambiado esto, ya que ahora mismo interesa más anunciarse por esa vía.

El interés aumenta un poco en segundas y terceras temporadas, porque la audiencia está más afianzada. “Pero no puedo decir que tenga un peso relevante, salvo en excepciones como Stranger Things, donde sí creo que ha tenido más importancia”, describe. “En La casa de papel pasa lo mismo, pero está muy por encima de la media; en este caso, en concreto, el product placement sí puede haber sido más relevante”, termina.