Irak ya no figura en la lista de la Unión Europea (UE) de países considerados de alto riesgo en materia de blanqueo de capitales, seis años después de su inclusión. El 9 de enero, el país salió de ese grupo, lo que le permitirá profundizar en la cooperación financiera y las inversiones con los Veintisiete, según anunció en su cuenta de Twitter Ville Varjola, embajador de la UE en Irak.

Varjola no especificó los motivos del cambio, pero algunos de los criterios de la UE para ser una jurisdicción de alto riesgo son no penalizar el blanqueo de dinero, que los bancos no informen de las transacciones sospechosas y no imponer sanciones. Y, en los últimos tiempos, Irak está haciendo muchos esfuerzos para aplastar la corrupción. En octubre-diciembre de 2021, la comisión federal de integridad emitió órdenes de detención contra al menos 119 altos funcionarios del Estado, entre ellos ministros o jefes de organismos gubernamentales actuales y anteriores.

Irak, en la lista de la UE desde septiembre de 2016, sufre una enorme corrupción. Desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003 han sido robados y sacados de Irak 150.000 millones de dólares en ingresos del petróleo, según dijo el presidente Barham Salih en un discurso televisado en mayo de 2021. Salih culpa a las guerras y a los conflictos como principales causas de la corrupción en un país que apenas ha visto tiempos de paz desde 1979 hasta la actualidad.

“La decisión de la UE de retirar a Irak de la lista de países de alto riesgo en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación al  terrorismo es una manifestación de nuestros eficaces esfuerzos diplomáticos”, dijo el primer ministro Mustafa al-Kadhimi en un mensaje en Twitter. 

Qué es la lista de países de riesgo en blanqueo de capitales

Irak ha tardado menos de seis años en abandonar una lista que ahora se queda con 20 jurisdicciones. Estos países son Afganistán, Bahamas, Barbados, Botsuana, Camboya, Corea del Norte, Ghana, Irak, Irán, Jamaica, Mauricio, Myanmar, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Siria, Trinidad y Tobago, Uganda, Vanuatu, Yemen y Zimbabue.

Formar parte de ella implica representar una amenaza para el sistema financiero de la UE, ya que los bancos y organismos de supervisión del tercer país no están supervisando adecuadamente las relaciones y transacciones comerciales. La consecuencia es que las empresas con sede en esos países pierden atractivo para las de la UE, ya que las compañías en suelo comunitario se ven obligadas a tener que realizar un engorroso papeleo para hacer negocios con ellas. 

Estar en la lista supone la aplicación del artículo 18 de la directiva de prevención del blanqueo de capitales. Entre otras medidas, esa regulación pone trabas para que las empresas de esos países abrán filiales en la UE, además de obligar a los estados miembros asegurarse de que sus empresas realizan un concienzudo proceso de escrutinio de la operación comercial.

Las compañías de la UE que cierren acuerdos con otras en los países en la lista deben:

  1. Obtener información adicional sobre el cliente y los beneficiarios de la transacción
  2. Indagar sobre el objeto de la relación comercial
  3. Obtener información sobre el origen de los fondos 
  4. Indagar sobre los motivos de la transacción
  5. Recibir la aprobación del equipo directivo de la entidad para proceder con la relación comercial

La lista de terceros países de alto riesgo tiene tres objetivos: proteger la integridad del mercado común, reforzar la seguridad interna, y garantizar que las jurisdicciones identificadas mejoren sus procesos de control. Con la intención de cambiar su estatus, la UE intenta cerrar un acuerdo político con estas jurisdicciones para solucionar sus deficiencias y, para lograrlo, los países elaboran un plan de trabajo con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), un organismo internacional que desarrollar políticas de lucha contra el blanqueo de capitales.

El Grupo de Acción Financiera Internacional: sus listas gris y negra

Diecinueve de los veinte países de la lista tienen un acuerdo con el GAFI para poner en marcha un plan de acción. De ese grupo, Irán es el único que tiene un acuerdo con el GAFI de asistencia técnica para implementarlo, mientras que Corea del Norte no ha hecho esfuerzos para corregir las deficiencias que lo mantienen como una de las jurisdicciones de riesgo. 

El GAFI tiene dos listas: la negra y la gris. La negra está compuesta por Corea del Norte e Irán, dos países que suponen un peligro para la integridad del sistema financiero internacional, según la institución. En cambio, la gris tiene 23 jurisdicciones en las que está trabajando para corregir sus deficiencias. Estos son Albania, Barbados, Burkina Faso, Camboya, Islas Caimán, Haití, Jamaica, Jordania, Malí, Malta, Marruecos, Myanmar, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Filipinas, Senegal, Sudán del Sur, Siria, Turquía, Uganda, Yemen y Zimbabue.

Estar en las listas negra y gris lleva a las instituciones financieras a desviar recursos y servicios de los países incluidos. Esto, a su vez, motiva a políticos y empresas a buscar un acuerdo con el GAFI para implementar regulaciones para combatir los flujos financieros de procedencia ilícita.  

Las de GAFI sirven como una referencia para la de la UE. De hecho, como puede verse al comparar ambas listas, muchos países están en las dos. Sin embargo, la Comisión Europea utiliza sus propios criterios para elaborar su lista de países de alto riesgo en materia de lucha contra el blanqueo.