El Banco de España ha reclamado en el Congreso de los Diputados que tras superarse la pandemia se ponga en marcha un plan de ajuste de las cuentas públicas gradual y a medio plazo, lo que implica recortes y ahorros del gasto y subidas de impuestos.

En concreto, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha reclamado este lunes durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital la necesidad de alcanzar un “acuerdo político” para “varias legislaturas” con el fin de impulsar un programa de “reformas estructurales” que permitan el saneamiento de las cuentas públicas, con una revisión del gasto y la mejora de los ingresos fiscales.

Durante su intervención ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital para informar sobre la evolución de la economía española y las perspectivas de futuro como consecuencia de la crisis por coronavirus, Hernández de Cos ha pedido evitar “una retirada prematura de las medidas fiscales de emergencia, pues esto aumentaría el riesgo de que el crecimiento económico sufriera daños más duraderos”.

Asimismo, el gobernador del Banco de España ha advertido del “grado de incertidumbre inusualmente elevado” de esta crisis, ante las “numerosas incógnitas sin despejar” sobre la enfermedad, que afectará a unas restricciones sobre la actividad economía, cuando a mayor “hibernación”, ha dicho, “más daños sufrirá la actividad”.

Respecto a las acciones desarrolladas, Hernández de Cos ha criticado como “insuficiente” la respuesta adoptada hasta el momento por las autoridades europeas, pues considera que “existe claramente margen para potenciar la respuesta” y, ante la “magnitud” de la crisis, considera que aumentar estas medidas “no es opción, sino necesidad”.

Por otro lado, ha empeorado sus previsiones económicas, descartando que la economía vaya a caer solo un 6% (el primer escenario de los tres que se habían planteado).

Durante su intervención en el Congreso, Hernández de Cos ha asegurado que su previsión pueda ser más larga de lo anticipada y se sitúe en una caída de entre el 9% (segundo escenario) y el 13% (tercer escenario). El coste de mantener el estímulo será muy elevado. La deuda pública se disparará hasta el entorno del 120% del PIB y habrá un agujero en las cuentas por cerrar

En cuanto a la banca, ha admitido que, aunque se encuentra mejor preparada, se enfrenta a serios riesgos. En realidad, nunca se había sometido a las entidades a una prueba que incluya una caída del PIB del entorno de los dos dígitos en un solo año. Si los efectos de la pandemia son rápidos, esta podría capearlo. Pero la amenaza evidente es que se prolonguen. Y dada esa posibilidad ha explicado que los colchones construidos podrían brindar un cierto tiempo para preparar una respuesta.

A su vez, ha recordado que hay colectivos de familias y empresas que todavía están en una situación patrimonial vulnerable y que provocarán un aumento de la morosidad. “Hay que evitar que la crisis venga acompañada de un endurecimiento de las condiciones de financiación o de una crisis del sistema financiero”, ha sentenciado.