Los test rápidos de coronavirus que el Gobierno ha comprado a China con el objetivo de poder hacer la prueba a una mayor parte de la población no funcionan bien. Los laboratorios de microbiología han comunicado que los kits que ha adquirido el Ejecutivo tienen una sensibilidad del 30% cuando deberían superar el 80%, según ha publicado El País.

El director de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha reconocido durante la rueda de prensa de los responsables técnicos y sanitarios celebrada tras el Comité de Gestión Técnica del COVID-19 la baja eficacia de un lote en concreto del pedido y ha señalado que será devuelto. Según Simón, el Ministerio “ha conseguido otros proveedores” de diferentes tipos de pruebas, “higiénicas y serológicas, que buscan en una fase más avanzada de la infección o el haberla sufrido en el pasado”.

Por su parte, la embajada de China en España ha explicado que dicho país compró estos test a Shenzhen Bioeasy Biotechnology, una empresa que no estaba incluida en la lista de proveedores clasificados que el Ministerio de Comercio en China facilitó a España y que, además, no cuenta todavía con la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos para vender sus productos.

Asimismo, desde el organismo aclaran que entre las donaciones que ha realizado su propio gobierno así como otras entidades como Ali Baba a España no incluyen material de este fabricante.

Sin embargo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha justificado la adquisición de una partida de tests rápidos que no cumplen los estándares en que la compra se hizo a una empresa nacional, cuyos productos tenían la marca CE, lo que dio “todas las garantías”. Así lo ha manifestado este jueves en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, donde ha asegurado que el fabricante fue verificado y que era un “proveedor de confianza”. Y ha confirmado las palabras de Simón asegurando que a la compañía se le ha comunicado que “no cumplen los estándares” y se le ha reclamado que cambien el pedido.

El Ministerio de Sanidad ha detallado en un comunicado que esta operación, que no está relacionada con la compra de material sanitario anunciada este miércoles por Illa, se inició antes de que las autoridades chinas facilitaran nuevos listados de sus proveedores al Gobierno de España.

Además, Sanidad subraya que el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) analizó la documentación aportada por la empresa respecto a los estudios clínicos realizados por el fabricante chino, así como se comprobó que no existía ninguna alerta de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre este producto.

Entre tanto, los expertos que han realizado la evaluación han comunicado al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad, que se deberá seguir utilizando la prueba actual, la PCR.

Test rápidos vs PCR

Desde el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII explican que la PCR, siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’, “es una prueba que presenta un grado de complejidad, por lo que necesita personal entrenado y preparado para su realización. Tiene unas características básicas que son: alta especificidad, alta sensibilidad, y es precoz porque se detecta virus en las primeras fases de la infección respiratoria”.

Desde el inicio de la epidemia se ha realizado el diagnóstico mediante técnicas de PCR, pero, en los últimos días, están empezando a realizarse pruebas mediante una segunda batería de técnicas que son los denominados test de diagnóstico rápido, que “permiten conocer en 10-15 minutos (la PCR tarda varias horas) si una persona está o no infectada“.

Además de la rapidez, presentan otra ventaja muy importante en el momento actual ya que “pueden realizarse en el domicilio de un caso sospechoso”, siempre supervisado por un profesional sanitario.
Gracias a estas pruebas, cuyo funcionamiento es similar al de los test de embarazo, se podrá mejorar el cribado en la población y limitar los ensayos de PCR sólo a aquellos pacientes que, con sintomatología, den un resultado negativo mediante los tests rápidos, lo que permitirá liberar profesionales y recursos en el Sistema Nacional de Salud.

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