Cuando el director ejecutivo de FTX, Sam Bankman-Fried, rescató a una serie de criptoempresas en dificultades a principios de este año, el multimillonario de 30 años fue llamado como el próximo JP Morgan (un reconocido banquero estadounidense). Se presentó a sí mismo como el escudo que protegería a las criptomonedas incluso si le perjudicaba financieramente, y le dijo a FORBES: “Estamos dispuestos a hacer un trato algo malo aquí, si eso es lo que se necesita para estabilizar las cosas y proteger a los clientes”. Continuó diciendo que vendrían más problemas. «Hay algunos exchanges de tercer nivel que ya son (secretamente) insostenibles».

Irónicamente, Bankman-Fried es ahora el que está siendo rescatado. Anunció el martes que FTX, que ha recaudado casi 2 mil millones de dólares desde 2019, (en enero la empresa tenía una valoración de 32 mil millones de dólares), se venderá a Binance, el primer inversor de Bankman-Fried. Es casi seguro que la transacción eliminará la mayor parte del patrimonio neto de Bankman-Fried, que FORBES estimó en 26,5 mil millones de dólares en su punto máximo, basado en gran parte en el valor de FTX. 

Este es un giro impactante para lo que parecía ser una de las empresas más seguras de la industria de las criptomonedas. Es algo que tomará tiempo digerir. Pero una vez que el público supere lo repentino de la noticia, la gente empezará a especular sobre lo que sigue para el antiguo ‘niño prodigio de las criptomonedas’.

No obstante, el enfoque actual de Bankman-Fried probablemente será asegurar que se cierre el trato, pero eso está lejos de ser un hecho, tal y como señaló claramente el CEO de Binance, Changpeng Zhao, asegurando que en el acuerdo nada es vinculante y que Binance puede retirarse cuando lo desee.

Hay muchos problemas potenciales, ya que FTX es un laberinto complejo. Tiene franquicias en todo el mundo. Más recientemente compró (por sumas no reveladas) Bithumb, Liquid y BitVo, con sede en Corea del Sur, Japón y Canadá, respectivamente. FTX también comprometió más de 750 millones de dólares en acuerdos de rescate para los prestamistas en dificultades Voyager y BlockFi. Además, las dos partes (Binance y FTX) deberán estar de acuerdo en términos financieros, una tarea nada fácil dado que gran parte del valor de FTX está vinculado a su token de exchange que actualmente se encuentra en caída libre.

De cara al futuro, es justo preguntarse si Bankman-Fried permanecerá en el mundo de las criptomonedas a largo plazo. En un perfil de octubre de 2021 elaborado por FORBES, dejó en claro que nunca fue un verdadero creyente, sino que solo vio a las criptomonedas como una forma fácil de hacer una gran fortuna. Específicamente, su filosofía se apegaba a una disciplina de filantropía conocida como ‘altruismo efectivo’, que es un giro filantrópico al estilo de Silicon Valley defendido por el filósofo de Princeton Peter Singer y favorecido por personas como el cofundador de Facebook, Dustin Moskovitz.

Si bien muchos donantes pueden adorar causas con importancia personal, un altruista eficaz busca datos para decidir dónde y cuándo donar, basando la decisión en objetivos impersonales como salvar la mayor cantidad de vidas o generar la mayor cantidad de ingresos por cada dólar donado. El ‘altruismo efectivo’ también obliga a los adherentes a elegir roles específicos; Bankman-Fried eligió el campo de ganar para dar, lo que significa que se dedicaría a ganar la mayor cantidad de dinero posible antes de entregárselo a otros.

Esta mentalidad es lo que lo involucró en las criptos en 2017. En ese entonces se dio cuenta de que podía comprar bitcoins en Estados Unidos y venderlos en Japón por hasta un 30% más. “Me involucré en las criptos sin tener idea de qué era”, dice. “Parecía que había muchas buenas operaciones por hacer”. En su apogeo, su operación estaba moviendo 25 millones en bitcoins por día.

Cuando se le preguntó si dejaría la industria si encontrara una mejor manera de ganar dinero, por ejemplo, comerciando con zumos de naranja, no dudó. «Sí, lo haría».

Esta perspectiva lo coloca completamente en el otro extremo del espectro en comparación con la mayoría de la realeza de las criptos. No habría tenido interés en escribir el código base original de bitcoin junto con el posiblemente seudónimo Satoshi Nakamoto como lo hizo el fundador de Zcash, Zooko Wilcox. Tampoco habría seguido los pasos del CEO saliente de Kraken, Jesse Powell, de volar a Japón en un último esfuerzo para salvar el intercambio de Mt. Gox, que en un momento manejó el 80% del comercio de bitcoin en todo el mundo y fue hakeado con 850.000 bitcoins. FTX no se configuró como una rampa de acceso criptográfico fácil de usar como Coinbase de Brian Armstrong.

FTX comenzó como un exchange profesional dirigido a inversores institucionales que se especializaban en derivados cripto que permitían a los comerciantes apostar por los precios de los activos sin exposición directa al mercado al contado. Esta configuración puede ser extremadamente eficiente ya que no es necesario que haya una entrega de activos físicos cuando vence un contrato. Por esta razón, el volumen de criptoderivados explotó y los intercambios como FTX generaron montones de dinero. Bankman-Fried afirmó durante el verano que FTX había sido rentable durante los últimos 10 trimestres y tenía más de mil millones de dólares para gastar.

Los derivados pueden desempeñar un papel importante en los mercados de capital, ya que pueden ayudar a suavizar las discrepancias de precios entre las bolsas que ofrecen activos similares. En lenguaje sencillo, esto significa que los derivados pueden ayudar a garantizar que un bitcoin en Asia cueste casi exactamente lo mismo en Norteamérica. Pero los criptoderivados, que se pueden negociar con ‘apalancamiento’ (donde los comerciantes obtienen préstamos para aumentar el tamaño de sus apuestas), también pueden conducir a liquidaciones masivas cuando los mercados cambian. En un momento, FTX ofreció un ‘apalancamiento’ de hasta 100 veces. Cuando se le preguntó por qué, Bankman-Fried respondió: «Nuestros usuarios lo querían y muchos amenazaron con no usar la plataforma a menos que la tuviéramos».

Debido a múltiples liquidaciones y protestas públicas, FTX redujo la cantidad de ‘apalancamiento’ que un usuario podía asumir. “No quiero tratar de afirmar que era importante para los mercados eficientes, porque no creo que lo sea. Cualquier posición que estés tomando con ese nivel de ‘apalancamiento’ no puede ser totalmente crucial para los mercados eficientes, y esto no es algo que me parezca particularmente importante o bueno para la salud del criptomercado».

Traducción: Esto era bueno para los negocios, aunque sea malo para la salud del mercado.

A pesar de la caída del mercado de hoy, el token FTX que provocó la conmoción ha perdido alrededor del 74% de su valor en los últimos dos días, Bankman-Fried aún puede ser multimillonario. No obstante, ahora tendrá que tomar una decisión. Puede seguir en las cripto y tal vez trabajar para su amigo, adversario o amigo-enemigo Changpeng Zhao. También sigue siendo el director ejecutivo de FTX.US, la filial considerablemente más pequeña de FTX. También es posible que los reguladores y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley puedan ver sus tratos con FTX, lo que podría hacer que algunas de estas suposiciones sean discutibles. En este momento, nadie alega que se produjo un fraude, pero últimamente las criptomonedas han sido un saco de boxeo para las autoridades. Cuando ocurren colapsos de este tamaño, es seguro que las autoridades investigarán.

Justo esta tarde, el principal republicano en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara, Patrick McHenry, de Carolina del Norte, emitió un comunicado en el que lamentaba el colapso y esperaba «aprender más de lo sucedido con FTX y Binance y de los pasos que tomarán para proteger a los clientes durante la transición».

Bankman-Fried también podría tratar de cobrar lo que le queda y dárselo a organizaciones filantrópicas que comparten sus ideales.

Pero es posible que eso no suceda, ya que existieron algunas ocasiones durante el apogeo de FTX en las que podría haber donado dinero y decidió no hacerlo, apostando a que podría hacer que su fortuna fuera aún mayor. Irónicamente, gastó 2.300 millones de dólares en julio de 2021 para comprar la participación de Binance en su exchange. Si no lo hubiera hecho, tal vez habría sido más rico hoy y la guerra entre Binance y FTX que condujo a la caída de Bankman-Fried no habría ocurrido.

Es muy posible que Bankman-Fried permanezca en el mundo de las criptomonedas e intente reconstruirlo, pero no es un hecho.

«Hay un mundo amplio allá afuera», dijo a FORBES en septiembre de 2021. «No deberíamos pensar que las criptomonedas serán el terreno más fértil para trabajar para siempre».

*Steven Ehrlich es el director de Investigación de Activos Digitales en la edición estadounidense de Forbes