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Deuda, paro y crecimiento, principales retos de Nadia Calviño

La vicepresidenta y coordinadora de asuntos económicos deberá afrontar unos retos importantes en este año: controlar la deuda, disparada, el déficit y la tasa de paro.

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Nadia Calviño Forbes

Año nuevo, nuevo Gobierno, nuevos ministros y, ¿nuevos retos? Algunos no lo son y vienen pesando en las cuentas de la economía española desde tiempo atrás. Es el caso de la deuda, cuya situación resumiremos en dos palabras: nos ahoga. Es decir, de las primeras cosas que Calviño deberá hacer es reducir la ratio de deuda pública de en torno al 96% del PIB en 2019, al 94,6% del PIB comprometido para el ejercicio actual. “Tenemos una deuda muy alta, no podemos endeudarnos más, nuestra deuda es casi igual al PIB, esto es como si yo tengo un sueldo de 40.000 euros y debo 40.000 euros. Y ya no es solo devolver la deuda sino pagar los intereses, lo que viene a llamarse la vulnerabilidad de la deuda: si mañana suben los intereses, eso nos hace un agujero”, comenta el profesor y escritor Leopoldo Abadía.

Calviño ha asegurado que seguirá implementando medidas para combinar la responsabilidad fiscal (para seguir reduciendo el déficit público y la deuda), la sensibilidad social (para tratar de atajar la desigualdad) y reformas estructurales (que sirvan para sentar las bases de un crecimiento más sostenible). Para disminuir los niveles actuales de deuda pública hay que avanzar en el proceso de consolidación fiscal, evitando incrementos adicionales del gasto público. Además, hay que incorporar criterios de racionalidad, disciplina presupuestaria y mejorar la eficiencia del gasto público. “Resumiendo, sus principales retos serán la deuda, el déficit y la tasa de paro. De las vicepresidencias que hay, creo que la que más hay que cuidar es la de Calviño, pero el equipo formado por Calviño y Montero me parece un buen equipo”, confirma Abadía.

La segunda palabra que Calviño oirá a menudo es déficit: “La economía española muestra señales claras de desaceleración y se enfrenta, por un lado, a una situación externa complicada y, por otro, a una demanda interna que empieza a dar síntomas de agotamiento”, comenta Rubén Segura-Cayuela, jefe para Europa de Bank of America Global Research. “España ha realizado solamente una corrección parcial de los desequilibrios económicos y sociales. Los desafíos en los próximos años son múltiples: el país debe tener capacidad de reacción ante shocks adversos y afrontar esos retos pendientes. La incapacidad de acometer estos cambios nos dejaría en una situación muy vulnerable a medio plazo. Es importante recordar que somos muy sensibles a pérdidas de confianza del exterior, dada nuestra elevada deuda externa”, explica el analista. Y añade: “Seguimos teniendo el déficit estructural más grande del área del euro y, según las estimaciones de la Comisión Europea, éste se habrá deteriorado este año un punto de PIB desde finales de 2015. Esta situación no debería resultar sorprendente. La fragmentación política que se dio después de las elecciones en 2015 ya hacía prever estas dinámicas. España se ha alejado del bipartidismo que le había caracterizado durante décadas hacia un multipartidismo que requiere, como estamos viendo, de acuerdos entre múltiples partidos para el diseño estable, de la política económica”, señala. Pero no todo es malo: “La economía española aún presenta bases de resistencia; aunque tenemos muchos deberes pendientes, en el corto plazo los mercados seguramente no se vayan a preocupar demasiado sobre esta situación. España aún crece por encima de la media del área del euro”, asevera finalmente el analista.

Pero todavía hay un tercer (y grave) reto para Calviño, la actual tasa de paro: el número total de parados en España es de algo más de 3,2 millones de personas, según la Encuesta de Población Activa del INE. “Muchos hablan de derogar la reforma laboral, yo no lo haría, pero sí hay que ver qué es mejorable en dicha reforma. Necesita una revisión”, comenta Abadía.