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Compromiso con la formación de líderes

Fomentar la integridad, el espíritu de servicio y los estándares más altos de profesionalidad y responsabilidad es el compromiso que adquirió el iese business school cuando se fundó hace casi 60 años.

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Antonio Valero dando clases al primer PADE. 1959

Promover la formación de empresarios y directivos a quienes se pueda confiar el futuro de las compañías y de las institucionales sociales es la misión del IESE Business School desde que abrió sus puestas hace casi sesenta años. La escuela de dirección de empresas de la Universidad de Navarra comenzó sus clases el 25 de noviembre de 1958. Esa tarde, veinte empresarios y profesionales de la dirección de empresas iniciaron un programa inédito en Europa. Nunca antes se había ofrecido a altos ejecutivos un curso que exigiese tanta dedicación de tiempo: casi 400 horas, que serían 570 al año siguiente.

El proyecto del IESE respondía a una iniciativa de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Pero fue Antonio Valero quien preparó y dirigió el proyecto en sus primeros años.

Después de viajar y documentarse, Valero presentó a comienzos de 1958 dos propuestas alternativas: una ‘audaz’ y otra ‘prudente y descafeinada’, según explicaba él mismo. San Josemaría aprobó el proyecto ‘magnánimo’ en el mes de junio y decidió que la escuela de dirección formaría parte de la Universidad de Navarra. También animó a que el programa comenzase ese otoño, aunque lo provisto era hacerlo un curso más tarde.

Aunque Valero aún no sabía con detalle qué iba a hacer, sí tenía unos fundamentos claros. La enseñanza tendría altura universitaria y a la vez sería muy práctica, estaría orientada a la acción. El siguiente paso fue incorporar el ‘método del caso’ como herramienta pedagógica.

A la vez que definía las grandes líneas de la futura escuela, Valero consiguió información de los programas para ejecutivos que impartían escuelas norteamericanas y múltiples centros europeos. Y mientras perfilaba el proyecto, reunía colaboradores. El primero fue el abogado y economista Joan Farrán, que sería secretario general y después profesor; y Rafael Termes, Fernando Pereira, Félix Huerta y Anton Wurster ejercerían de docentes a tiempo completo.

Como sede encontró un edificio desocupado en la Avenida Pearson, en el barrio de Pedralbes (Barcelona), cuya propiedad había ido a parar a una asociación catalana de empresas algodoneras. Al saber que IESE se proponía destinarlo a la formación, lo alquiló en buenas condiciones y les ofrecieron una opción de compra que se ejecutó en 1963.

Edifico en el que el IESE comenzó su actividad en 1958

Había que buscar participantes, pero en 1958 no era sencillo ‘vender’ a empresarios muy ocupados un programa como el del IESE que exigía tantas horas de dedicación y no proporcionaba título oficial alguno. Además, no había una experiencia previa que sirviese de referencia. Porque los cursos norteamericanos estaban diseñados para ejecutivos de nivel intermedio. En cambio, el programa era para directivos que ya ocupaban puestos de responsabilidad. Se le llamaría Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE).

La búsqueda de participantes comenzó en octubre. Al final, uno a uno, se inscribieron veinte. Entre los alumnos pioneros no había ningún representante de la alta burguesía tradicional. Todos menos uno habían recibido formación superior en facultades universitarias o escuelas técnicas superiores. La mitad hablaban inglés y francés y dos tercios de ellos habían seguido algún curso de perfeccionamiento profesional.

Cuando acabaron las sesiones del PADE, Valero propuso construir una asociación de antiguos alumnos para facilitar la formación continua de los participantes. La idea, que ya figuraba en su primer proyecto sobre lo que sería el IESE en el futuro, se aceptó como algo normal, aunque no se constituyó formalmente hasta 1961. Se tomó la decisión de llamarle Agrupación de ’Miembros’, no de ‘Antiguos’, para subrayar que seguían formando parte de la escuela.

Poco después se amplió la oferta educativa con un nuevo curso dirigido a profesionales más jóvenes. Así, en abril de 1960 comenzó el Programa de Dirección de Empresas, hoy llamado Programa de Desarrollo Directivo (PDD), que equivalía al Middle Management Program de Harvard. Duraba 8 semanas, frente a las 31 del PADE, y tuvo 26 participantes.

En el curso 1961/62 comenzó el que entonces se llamó Programa de Desarrollo para la Alta Dirección de Empresas (PDADE), que es el actual Programa de Dirección General (PDG).
El siguiente paso, pero ya en 1963, sería la puesta en marcha de un curso de postgrado para jóvenes que antes habían hecho una carrera universitaria: el Master in Business Administration (MBA).

Un referente en la actualidad

Su visión global, la perspectiva de dirección general y la centralidad de la persona, con la ética y la responsabilidad social que conlleva, ha llevado al IESE a posicionarse en cuatro de los cinco continentes con campus en Barcelona, Madrid, Múnich, Nueva York y Sao Paulo. La escuela cuenta en la actualidad con más de 46.000 Alumni procedentes de 130 países distintos y con un claustro formado por 175 profesores