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El ‘síndrome del éxito’: por qué los mejores empleados se marchan

El último número de The Harvard Business Review desvela, en base a un estudio realizado por un equipo de investigadores, que la razón por la que a menudo los trabajadores con más experiencia y habilidades terminan marchándose de las empresas se encuentra en el lado oscuro del trabajo colaborativo.

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De acuerdo con las investigaciones, los empleados más capacitados se ven desbordados por las peticiones de sus colegas hasta que terminan quemados y deciden marcharse. Es lo que han bautizado como ‘el síndrome del éxito’.

El principal presupuesto de este síndrome del éxito se basa en la idea de que cuanto más valorado es un trabajador en su compañía a más demanda de trabajo deberá enfrentarse. Los resultados de este estudio, realizado en base a las percepciones de los líderes de más de 20 empresas, indican sorprendentemente que el número de colegas que consideran a un empleado imprescindible y una efectiva fuente de información es inversamente proporcional a la motivación laboral de esa persona.

Rob Cross, uno de los investigadores del estudio y profesor en la Universidad de Virginia asegura que el trabajo colaborativo vive un periodo de bonanza desde hace diez años. Parte de esta explosión se debe a las innovaciones en el terreno tecnológico abanderadas por el email y las redes sociales, que facilitan la conexión entre compañeros de trabajo alrededor del mundo y en tiempo real.

Otro motivo reside en la tendencia creciente a la estructuración jerárquica de
las empresas, hasta el punto de que un trabajador puede recibir órdenes de dos jefes al mismo tiempo. Además, indica que la creciente especialización en lo laboral hace imprescindible que personas de distintos departamentos trabajen mano a mano para completar sus carencias con los conocimientos de los demás.

Aunque todas estas circunstancias parecen a priori algo positivo, puede llevar a los límites de la saturación los empleados top de las empresas, con el riesgo de que terminen abandonando y perderlos. El mayor riesgo es no saber detectar este rebose de demandas concentradas en un solo empleado y que la dimisión llegue por sorpresa sin que nadie alcance a entender la razón.