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Un pacto con la belleza

Colombia se presenta como uno de los mayores santuarios ecológicos del planeta. Descubrimos un destino donde su patrimonio natural y cultural abre las puertas a un turismo comprometido con las comunidades locales.

Buscamos una explosión de biodiversidad atrapada entre el Caribe y el Pacífico, entre la selva y el volcán, entre la arena y el arrecife. Más allá de sus paisajes infinitos, el esplendor de este destino se muestra en la protección de su patrimonio natural, en la valoración de su diversidad cultural y en un compromiso por un turismo responsable que integra comunidades locales y ecosistemas amenazados. Dicen que las cosas bonitas no buscan llamar la atención… 4° N, 72° O son sus coordenadas. Ponemos rumbo a Colombia, “el país de la belleza”.

No es solo una claim turístico. Colombia se despliega para el viajero como un santuario ecológico en el corazón de Sudamérica. El país ocupa el primer lugar mundial en biodiversidad por metro cuadrado contando con el mayor número de especies de aves, orquídeas y mariposas además de destacar por su variedad de mamíferos, reptiles y palmas y por su cobertura forestal y recursos hídricos.

Hablamos de un escenario ideal para la observación de flora y de fauna pintado de selvas, montañas, ríos, manglares, arrecifes, volcanes y playas paradisíacas con certificación Blue Flag. Se reparten por los 3.900 kilómetros de litoral con el que los viajeros sueñan despiertos. ¿Alguna idea?

  • El país ocupa el primer lugar mundial en biodiversidad por metro cuadrado contando con el mayor número de especies de aves, orquídeas y mariposas además de destacar por su variedad de mamíferos, reptiles y tipos de palmas.

En el Caribe destacan joyas como Cartagena, San Andrés y Santa Marta mientras que en el Pacífico lo hacen destinos como Nuquí, Bahía Solano o la isla de Malpelo con su naturaleza virgen. Pero, además de la oferta de sol y playa, Colombia abre una nueva dimensión si hablamos de turismo comunitario.

Regiones como Antioquia, Bolívar, Cesar, La Guajira, Boyacá, el Eje Cafetero, Cundinamarca o el Meta ofrecen experiencias auténticas como alojamientos en casas de locales, actividades culturales y recorridos guiados. El país cuenta a su vez con 21 destinos sostenibles como La Macarena, Salento o Santa Rosa de Cabal y colabora con empresas con certificación Rainforest Alliance y TourCert. El objetivo es garantizar un turismo que proteja el medio ambiente, impulse la economía local y fortalezca las comunidades

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