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Edgar Martí, fundador de Utopía Clinique: «A veces el paciente no necesita más tratamientos, sino un abordaje diferente»

El fisioterapeuta analiza cómo está cambiando el abordaje del dolor crónico y los retos que todavía plantea, coincidiendo con la reciente apertura de un nuevo centro en Madrid.

Edgar Martí Rubio, fundador de Utopía Clinique. Foto: Jaime Partearroyo.

Durante años, convivir con el dolor ha sido, para muchos pacientes, casi una respuesta en sí misma. Pero la evolución de la fisioterapia ya ha empezando a cuestionar esa resignación: nuevas tecnologías, diagnósticos más precisos y una mirada cada vez más amplia sobre el paciente abren otras posibilidades. Utopía Clinique nació en 2021 con el objetivo de explorar precisamente esas alternativas. Especializada en el abordaje del dolor crónico, la artrosis y los problemas de columna, cuenta ya con centros en Gandía y Valencia y acaba de sumar Madrid a su mapa. Hablamos con su fundador, Edgar Martí Rubio, sobre tecnología, criterio clínico y el desafío de crecer sin convertir la expansión en un fin en sí mismo.

Muchos pacientes han asumido durante años que el dolor es algo con lo que simplemente tienen que aprender a convivir. ¿Cree que esa resignación está empezando a cambiar? ¿Qué ha llevado a replantear la forma en que abordamos hoy el dolor crónico?

Completamente. Durante mucho tiempo, ante problemas como la artrosis, una hernia discal o una estenosis de canal, el mensaje muchas veces era: «tienes que aprender a vivir con ello». Hoy sabemos que hay mucho más que podemos hacer. Han aparecido nuevas tecnologías, conocemos mucho mejor los mecanismos del dolor y, sobre todo, hemos entendido que no podemos tratar únicamente una resonancia o una articulación. Hay que entender a la persona en su conjunto. Ese cambio es precisamente la base de Utopía Clinique: diagnosticar bien, entender por qué duele y diseñar un tratamiento integral y personalizado.

Defienden una forma distinta de entender la fisioterapia. Más allá de la tecnología, ¿qué aspectos del modelo tradicional consideran que ya no responden a las necesidades de muchos pacientes?

Para nosotros, el gran cambio es dejar de aplicar tratamientos aislados. Un paciente complejo no necesita simplemente «unas sesiones de fisioterapia». Necesita saber qué le ocurre y tener un plan. Por eso combinamos una valoración exhaustiva, fisioterapia avanzada, ejercicio terapéutico y diferentes tecnologías dentro de un mismo tratamiento. No creemos en hacer más cosas al paciente; creemos en hacer exactamente las que necesita.

La tecnología promete revolucionar prácticamente cualquier ámbito de la salud. ¿Dónde cree que sigue siendo insustituible el criterio del fisioterapeuta y cómo se consigue que ambas dimensiones trabajen de forma complementaria?

La tecnología puede ser extraordinaria, pero por sí sola no trata a nadie. Lo realmente importante es saber qué tecnología utilizar, con qué paciente, en qué momento y con qué objetivo. Ahí el criterio del profesional es insustituible. Ese know-how se construye con años de experiencia. Fuimos de las primeras clínicas en incorporar dispositivos muy innovadores, como la resonancia magnética terapéutica MBST o la terapia de estimulación transcraneal profunda Brainsway. Ese recorrido nos ha permitido aprender qué pacientes pueden beneficiarse más, cómo integrar esas tecnologías con otras terapias y, sobre todo, cómo utilizarlas dentro de un tratamiento completo. De hecho, muchos pacientes llegan hasta nosotros precisamente buscando esa experiencia. Entienden que una tecnología, por avanzada que sea, no sustituye el criterio clínico.

Cuando un paciente llega después de años buscando una solución, ¿cuál suele ser el mayor reto: desmontar falsas expectativas o recuperar su confianza?

Recuperar su confianza. Muchos llegan después de haber probado multitud de tratamientos y con la sensación de que nadie termina de explicarles qué les ocurre. Lo primero que hacemos es escucharles y volver al principio: ¿cuál es realmente el problema? Cuando una persona entiende su diagnóstico y comprende por qué vamos a hacer cada parte del tratamiento, cambia completamente su manera de afrontarlo. Y algo importante: tampoco prometemos milagros. Preferimos explicar con claridad hasta dónde creemos que podemos llegar. Esa honestidad es lo que más agradecen los pacientes hoy en día.

En apenas unos años Utopía Clinique ha pasado de un único centro a consolidar un proyecto con presencia en varias ciudades. ¿Qué decisiones han sido determinantes para sostener ese crecimiento sin perder la calidad asistencial?

Sin ninguna duda, las personas. Podemos hablar de instalaciones, tecnología o crecimiento, pero Utopía Clinique ha crecido porque hemos conseguido que trabajen con nosotros profesionales extraordinarios que además comparten una misma manera de entender al paciente. Y hemos descubierto algo que parece pequeño, pero para nosotros es enorme: cuando el equipo trabaja unido, el paciente lo nota. Por eso hemos querido crecer despacio en lo más importante: formando equipos sólidos antes que simplemente abriendo centros. Gandía fue el origen, Valencia confirmó que el modelo podía crecer y Madrid representa el siguiente paso para llevar el proyecto a otro nivel.

La capital concentra algunas de las clínicas y hospitales más avanzados del país. ¿Qué espacio cree que todavía quedaba por ocupar y qué aporta su compañía que hasta ahora no encontraba el paciente?

Madrid tiene profesionales y centros excelentes. Nosotros no llegamos pensando que faltaba medicina de calidad; llegamos con una propuesta muy concreta. Nos hemos especializado en pacientes con patologías de columna, artrosis y problemas degenerativos complejos que buscan alternativas antes de resignarse al dolor o recurrir a opciones más invasivas. Nuestro modelo reúne diagnóstico, fisioterapia, medicina, ejercicio guiado y tecnología de última generación en un mismo tratamiento. Queremos que el paciente no tenga que ir buscando las piezas por separado, sino que encuentre un equipo que estudie su caso y construya un plan alrededor de él.

Tras la apertura de la clínica en Madrid, ¿cuál es el siguiente gran reto? ¿Cómo imagina que evolucionará el tratamiento del dolor en los próximos años y qué papel aspiran a desempeñar en esa transformación?

Nuestro siguiente reto no es abrir por abrir. Es demostrar que podemos seguir creciendo sin perder aquello que nos ha traído hasta aquí. Creemos que el futuro irá hacia tratamientos cada vez más personalizados, multidisciplinares y menos invasivos, apoyados en nuevas tecnologías y en una comprensión mucho más profunda del dolor y de las patologías degenerativas. Nuestra ambición es sencilla de explicar: queremos que Utopía Clinique sea un centro de referencia, un lugar al que acudir cuando a una persona le diagnostican artrosis, una hernia discal, una estenosis de canal o un problema que le produce mucho dolor y lleva tiempo arrastrando. Si conseguimos cambiar ese «tienes que aprender a vivir con ello» por un «vamos a estudiar qué podemos hacer», estaremos haciendo exactamente aquello para lo que nació Utopía Clinique.

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