Mientras escribo estas líneas, mi socio Diego Méndez me acaba de confirmar que somos uno más en el equipo: Francisco Mendoza, AI Engineer, se incorpora la semana que viene a Tailor Hub, uno de los cinco estudios que aglutina Modulor, la compañía que lidero desde 2019. Ya somos 137 personas construyendo, entre todos esos estudios, los mejores squads de talento en diseño, tecnología y marketing de Europa.
Convertir una organización así en una compañía 100 % nativa en inteligencia artificial tiene sus propias dificultades. La primera: nuestros squads trabajan para terceros, así que no tenemos el lujo de alinear a esas 137 personas bajo un único roadmap. La segunda: para atraer al mejor talento de Europa, la cultura remota tiene que estar en el ADN del grupo. Junto a un núcleo fuerte en España, tenemos gente en San Francisco, Italia o Bélgica, entre otros, y trabajamos para clientes en USA, UK, Dubái o Zúrich. Pagamos con gusto el precio de no tenerlos a todos sentados en la misma oficina, porque preferimos que sean, sencillamente, los mejores en su disciplina.
A esto se le suma un tercer factor, quizás el más importante: como tantas otras empresas y profesionales que probablemente me estén leyendo ahora mismo, nuestro grupo nació antes de la explosión de la IA generativa, que arrancó en 2022 y cuyas réplicas seguimos sintiendo en 2026, cada vez con más fuerza. Toda nuestra estructura de trabajo, incluidos los oficios de quienes la componen, se imaginó para un mundo sin ella.
Sin embargo, cuando hoy miro a los departamentos que me reportan, con los que trabajo cada día, veo personas concretas cuya vida y cuyo oficio han cambiado radicalmente desde 2023.
Pienso en Daniel Ruiz, diseñador en mendesaltaren, nuestro primer estudio. Vivía pegado a Figma, montando cada componente a mano, y esa disciplina era su fortaleza y también su techo: le robaba horas que podía dedicar a otras áreas igual de importantes. Hoy prototipa sus ideas en entornos de desarrollo y colabora con ingenieros mano a mano. Los flujos agénticos están rompiendo el ping-pong eterno entre diseño y desarrollo: Dani puede dar lo mejor de sí dentro del mismo proceso. Su herramienta de trabajo ha pasado de ser «solo» Figma a incluir también Claude Code, Codex, GitHub, etc.
Pienso en Viviana, nuestra CFO. Tiene 34 años, la edad media en Modulor, así que es fácil imaginársela ya rodeada de flujos agénticos en su departamento. Pienso también en Lourdes Castro, de su equipo. Lou no es una persona en la que pienses cuando piensas en una revolución de la IA. Primero porque tiene más de 50 años y segundo porque está en un departamento, Finance, que suele estar fuera de los focos. Y sin embargo, en dos años han pasado de hojas de cálculo y flujos artesanales a construir con agentes dashboards complejos que han multiplicado por siete su aporte de valor. Gracias a ello, el mismo equipo da servicio a un grupo que factura casi el doble que cuando se formó, con toda la complejidad financiera que eso implica. Hubiera sido imposible sin IA.
Pienso en Lautaro, un ingeniero backend senior que hasta 2023 escribía código a mano, y ya entonces era de los mejores. En 2026 ha sido reconocido como AI Champion en una de las empresas más importantes del mundo en el sector retail, por su forma de orquestar agentes de IA y su juicio técnico. Nunca hemos tenido mejor feedback sobre su trabajo por parte de los clientes. La IA ha hecho que él pueda asumir un rol de liderazgo técnico que se traslada a negocio. Soluciona los problemas que tiene el cliente y asume el ownership.
Pienso en Emiliano. Argentino de nacimiento y de sentimiento, ya era un gran comercial hace dos años, pero la organización y la pulcritud, como él mismo reconoce, nunca fueron lo suyo. Cuando pienso en Emi pienso en un chico con un mate al lado tomando notas a lápiz en cada reunión a la que va. Hoy, gracias a un flujo agéntico que ha montado con Granola, Notion y Claude, entre otras herramientas, es mucho más ordenado y puede permitirse estar más presente en cada reunión que hace tres años.
No tengo muchos secretos que compartir acerca de cómo liderar una adopción de IA, salvo deciros que el secreto empieza por los propios fundadores. No va a funcionar pedirle a tu equipo que cambie si tú no cambias primero. No va a funcionar pedirle que invierta en aprender si tú no pagas la formación, las herramientas y los tokens, si no eres tú quien empuja ese cambio de mentalidad. No puedes pedirle a nadie que confíe en el cambio de la compañía si no ve en sus líderes un reflejo de ese mismo cambio.
«¿A cuánta gente habéis despedido desde que llegó la IA?» He perdido la cuenta de la gente que asume que, si Viviana puede hacer hoy más con menos personas, estamos despidiendo y encontrando rentabilidad por headcount. Nada más lejos de la realidad. Desde que empezó esta revolución agéntica, somos casi 40 personas más de las que éramos antes, hemos adquirido un estudio más, FIK, especializado en Shopify, y hemos incubado una startup, Mito AI, que hoy es referente de la producción audiovisual con IA generativa en San Francisco.
Daniel, Viviana, Lourdes, Lautaro y Emiliano son solo cinco de las ciento treinta y siete historias que podría contar en este artículo. Una adopción de IA se mide viendo el avance o el estancamiento de todas ellas, incluidas las de quienes acaban de sumarse a la plantilla.
Francisco, con quien empezaba estas líneas, se sumará al squad de AI engineering del grupo, donde trabajará junto a Joaquín. Se embeberá en la división de logística marítima de una de las grandes compañías de commodity trading del mundo, donde el equipo está liderando flujos agénticos para optimizar rutas marítimas y evitar desperdicio de combustible, entre otros. Además, han construido las bases de la estrategia de observabilidad y trazabilidad de esos agentes.
Esa compañía es un ejemplo perfecto de empresa cuyo propio tamaño, con miles de empleados repartidos por todo el mundo, le impide ir tan rápido como nosotros en implementar lo que necesita. Por eso, aunque siempre que miramos hacia dentro de Modulor me encantaría que fuéramos más rápido en todos los frentes, tengo la certeza de que hay mucha gente ahí fuera que necesita ayuda.
Por Jorge Lana, cofundador y CEO de Modulor Studios.

