Construir una comunidad puede abrir muchas puertas. Conseguir que esa comunidad acompañe después un proyecto empresarial es otra historia. Sara Baceiredo, reconocida este año por Forbes España en la categoría Beauty & Wellness de los Best Content Creators, lleva tiempo explorando ese segundo terreno. A su carrera como creadora de contenido ha sumado tres negocios —It’s Lava, S’MORE y Always Open— que se mueven entre la moda, el deporte y la hostelería, pero que comparten un mismo punto de partida: detectar algo que ella misma echaba en falta y tratar de convertirlo en una propuesta con vida propia.
Forbes España la ha reconocido este año en la categoría Beauty & Wellness de los Best Content Creators. ¿Qué cree que ha cambiado más en su forma de crear contenido desde que empezó?
Cuando empecé, todo era mucho más cuidado. No sé si menos natural, pero a mí me costaba más compartir contenido que no estuviera editado o que no fuese de un shooting. Incluso mis vídeos de YouTube, los posts del blog o de Instagram los hacía con cámara profesional, y eso me limitaba bastante a la hora de crear y compartir. Con los años, las redes han cambiado mucho, aunque siguen siendo la versión “bonita” de la vida. Ahora puedo permitirme compartir en un mismo post una mezcla de fotos y vídeos de mi vida real, y creo que eso te hace mucho más humana y cercana a tu comunidad.
Su carrera comenzó vinculada a la creación de contenido, pero hoy está detrás de tres negocios en sectores distintos. ¿En qué momento sintió que quería dejar de ser únicamente la cara de otras marcas para empezar a construir las suyas propias?
Siempre lo supe. Desde que estaba en el colegio empecé a trabajar con marcas y, ya en la carrera, me di cuenta de que no podría vivir únicamente de mi imagen. Era una presión con la que no quería cargar y, además, tenía claro que no siempre iba a mantenerme motivada de esa manera. Por eso decidí aprovechar la comunidad que ya tenía para crear algo más grande y, sobre todo, algo que me permitiera acercarme a ella de otra forma: no solo mediante contenido, sino también a través de productos, eventos o pop-ups. Así fue surgiendo poco a poco It’s Lava; más tarde, Always Open, la cafetería que monté junto a mi hermana y dos buenas amigas para acercar a la gente el lujo de compartir el deporte y disfrutar de él como algo social; y finalmente llegó S’MORE, mi marca de ropa deportiva, que fundé junto a mi mejor amiga, Mariana, para unir moda y deporte de una manera diferente.
¿Qué ha cambiado en su manera de emprender desde aquel primer proyecto? ¿Hay decisiones que hoy tomaría de otra forma?
La verdad es que no ha cambiado nada. La segunda y la tercera vez pensé que me equivocaría menos y que los errores que ya había cometido no volverían a repetirse, pero al final el ser humano tropieza dos, tres y mil veces con la misma piedra. Y yo soy bastante experta en aprender a base de errores.
Tener una comunidad detrás facilita visibilidad, lanzamiento y acceso a potenciales clientes, pero también plantea una duda: ¿cómo sabe cuándo alguien compra una marca porque cree en el producto y cuándo lo hace simplemente porque está detrás Sara Baceiredo? ¿Le preocupa que alguno de sus negocios dependa demasiado de su propia imagen?
Creo que la primera vez sí ayuda, pero si el cliente no sale satisfecho —porque el producto no es bueno, la atención posventa no está a la altura o, sencillamente, la experiencia no ha sido buena— es muy probable que no vuelva a comprarte. Es más, incluso puede jugar en tu contra. Y más ahora, con el poder de las redes sociales, donde un cliente insatisfecho tiene un altavoz enorme para expresar su descontento.
Moda, activewear y hostelería son tres mundos muy diferentes. Desde fuera, podría parecer que abrir frentes tan distintos implica también un riesgo de dispersión. ¿Dónde pone el límite entre aprovechar una oportunidad y meterse en demasiadas cosas a la vez?
Todos los negocios que he lanzado han surgido pensando primero en mí y en mis propias necesidades. Cuando lancé It’s Lava fue porque no conocía una marca de bolsos o fundas de ordenador que realmente me entusiasmara, así que decidí crearla yo. Obviamente, siete años después han aparecido muchísimas marcas, pero nosotras seguimos diseñando en función de las necesidades que vemos y que también tenemos. Con Always Open ocurrió algo parecido. Quería una cafetería grande donde poder hacer eventos de comunidad, organizar salidas de bici o running y ofrecer ese plan de deporte, salud y ocio que tanto me gusta y me define. Es un lugar que invita a quedarse, que sientes como tu casa y en el que cada día conozco a personas que me apoyan desde hace años. Y S’MORE, de alguna manera, unifica mis dos personalidades: la deportista y la más ligada a la moda. Me encanta entrenar, pero también ir cómoda, sentirme guapa y diferente. De ahí surge la marca.
Emprender implica asumir una parte mucho menos visible que la de las redes: números, operaciones, equipos, proveedores o decisiones que salen mal. ¿Ha sentido alguna vez que, por venir del mundo influencer, se da por hecho que emprender le resulta más fácil de lo que realmente es? ¿Qué parte del negocio le ha obligado a demostrar más de sí misma?
Totalmente. La gran mayoría de la gente piensa que, como partes de una base de seguidores, alcance y comunidad, lo demás ya está hecho. Y no hay nada hecho. Emprender es duro. Tienes que tomar decisiones complicadas e incómodas, sentirte jefa y ejercer como tal incluso sin saber todavía cómo hacerlo. Crear un equipo, una identidad y una dinámica de trabajo son cosas que nadie te enseña.
Forbes la ha reconocido en un momento en el que su perfil reúne creación de contenido, deporte, bienestar y empresa. ¿Qué faceta siente hoy más cerca de definir quién es profesionalmente?
Creo que hoy en día todo el mundo me reconoce precisamente como una mezcla de todas ellas. Sara no es Sara sin el deporte, sin sus días de oficina, sin pasar por mil eventos, vestirse bien y grabar todo lo que hace. Eso es lo que me define.

