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Cómo Tiempo de Arte reivindica el valor de la cultura como motor transformador empresarial

La quinta edición de Tiempo de Arte celebrará su congreso a finales de mayo en Santander, donde presentará el proyecto ALMA.

De izquierda a derecha: Manuel Sevillano, director de reputación de Atrevia, el periodista Iñaki Gabilondo, Merche Zubiaga, fundadora y directora de Tiempo de Arte, e Ignacio Quintana, CEO de Forbes.

Es tiempo de arte. O mejor dicho, sigue siéndolo. Porque es tiempo de ahondar en el concepto, de ir más allá de las galerías, de los museos, para encontrar su valor en las empresas y en le futuro de las mismas. Este es el objetivo por el que Tiempo de Arte lleva trabajando cinco años y cinco ediciones de su congreso cada vez más popular y necesario. O como dice Merche Zubiaga, fundadora y directora de esta iniciativa, «de ser menos quimera y más realidad».

Y para seguir velando por esta realidad, Zubiaga ha presentado el V Congreso Internacional Tiempo de Arte en un entorno excepcional. The Craft, el espacio de Abadía Retuerta en Madrid, se ha vestido de largo en el pistoletazo de salida de este congreso que tendrá lugar en Santander los próximos 22 y 23 de mayo. No lo ha hecho sola. Sí rodeada de amigos no sólo personales sino también del proyecto, como el periodista Iñaki Gabilondo, Manuel Sevillano, director de reputación de Atrevia, e Ignacio Quintana, CEO de Forbes.

De forma distendida, Zubiaga ha explicado qué es Tiempo de Arte. Nada más y nada menos que una interesante forma de impulsar la innovación cultural, esto es, «integrar las artes y las humanidades en todos los ámbitos de la sociedad, pero en diálogo con el ecosistema empresarial, ya que estas tienen un propósito social». Y en este contexto la intervención de Gabilondo ha dejado en el ambiente una reflexión sobre el ser humano y su forma de relacionarse, en este caso, con la sociedad: «La cultura no es un lujo. Si aceptamos que estamos formados de cuerpo y espíritu, necesitamos alimentarlos. Y esta iniciativa me recuerda a otras que he conocido de gente que ha soñado. La sociedad actual tiene una mala costumbre, desdeña al que sueña, diciendo que son quimeras, cuando todo lo que tiene valor en el mundo previamente ha sido soñado»

Y continúa, «hasta hace años nadie dudada de que la prioridad de una empresa era ganar dinero, pero desde hace un tiempo se están produciendo movimientos que están apuntando al servicio a la sociedad como forma de asegurar un futuro. Ahí entra en juego las dos vías que circulan a gran velocidad en la actualidad: el nuevo humanismo y las nuevas corrientes empresariales. El arte forma parte de esta novedad».

Según todos los presentes, Tiempo de Arte surfea en la cúspide de esa ola. «Hemos conectado con las organizaciones culturales, la COE, filósofos, científicos, con todos los sectores de la sociedad. Es fascinante ver la empatía que hemos generado y cómo hemos llegado a sobrevivir cinco años», apunta Zubiaga.

Y de esta empatía a la que se refiere la fundadora sabe mucho Ignacio Quintana. «Él sido una de las personas más generosas con esta idea», resalta. «Parecía un poco utopía verte juntar el arte y la cultura con la transformación empresarial, pero cada vez con mayor acierto has puesto el listón más alto de esta importancia. 480 voces han pasado por este proyecto porque, además de empatía, comparten pensamiento. Así que nunca ha sido una quimera, ha sido una realidad», refiere Quintana, quien para hacer todavía más tangible un concepto, a priori, intangible, comparte una anécdota personal: «Miguel Ríos y yo, que somos muy amigos, hemos vivido momentos que simbolizan esta unión, como la charla que compartimos hace dos años en Tiempo de Arte. Fue una demostración de la fusión entre el artista consagrado sobre un escenario, Miguel, y yo, una persona dedicada a los negocios. Una forma muy sencilla de demostrar que el vínculo ente arte y empresa sí existe», acaba Quintana.

De Santander, al mundo

Con el objetivo de ser el punto de unión entre la creatividad, la tecnología y el nuevo liderazgo humano en las empresas, el congreso vuelve a Santander por quinta vez, permitiendo descubrir de primera mano las claves de este proyecto único, que, además,
contará con la voz de Boa Mistura. El colectivo artístico comienza este diálogo con ALMA,
el proyecto más tangible de Tiempo de Arte.

«Oye, Merche, ¿qué es esto de Tiempo de Arte?», con esta pregunta arranca la vinculación de Manuel Sevillano, director de reputación de Atrevia, con este proyecto. «ALMA va a empezar a dar buenas noticias dentro de poco y seguiremos sumando apoyo en todo lo que sea necesario», confiesa. Y es que la siguiente parte de ALMA se hará de la mano de Atrevia, pretendiendo dar el salto a otros puertos de España y fuera del país, como México y Panamá.

A modo de conclusión, cada uno de los integrantes de la charla ha querido compartir con los presentes su parecer de este proyecto. Para Quintana, Tiempo de Arte no es una moda, es una realidad. Para Sevillano, la manera de tocar lo intangible. Gabilondo ha culminado su intervención con otra reflexión: «La sociedad se ha hecho tan contable que resulta difícil explicar las cosas. De ahí que Tiempo de Arte parezca una fantasía, porque ahonda en lo más profundo, no se queda en cifras».

Sin duda, ha sido Zubiaga quien ha puesto la nota más onírica a este encuentro: «A mí me ha enriquecido extraordinariamente, pero, sobre todo, me ha quitado el miedo a pensar, a sentir y a actuar. Mi sueño es ese: pensar, sentir y actuar con libertad y sin miedo. Juntos«. Vamos a ello.