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‘El Pablo’ y once miembros de su clan pasan ante el juez mientras otros nueve ya están en libertad

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PALMA, 9 (EUROPA PRESS)

El conocido narcotraficante Pablo Campos Maya, más conocido como ‘El Pablo’, y once miembros de su clan que fueron detenidos esta semana por su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero procedente de la venta de droga han pasado a disposición de la autoridad judicial la mañana de este viernes.

Las otras nueve personas que fueron arrestadas por la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria quedaron en libertad tras prestar declaración en comisaría, han informado a Europa Press fuentes próximas a la investigación.

Aunque no hayan pasado ante el juez de guardia, esto no implica que no vayan a ser investigados en el marco de la causa judicial en la que se les imputan delitos de blanqueo de capitales y pertenencia a organización judicial.

Está previsto que ‘El Pablo’ y los otros once acusados, entre los que se desconoce si se encuentran su mujer y otros familiares cercanos, sean interrogados a lo largo de este viernes en los juzgados de Palma.

El magistrado deberá decidir si ordena su ingreso en prisión provisional, algo que las citadas fuentes han visto improbable atendiendo a los delitos que les imputan, o les deja en libertad mientras prosigue la investigación.

La operación, desarrollada a lo largo de esta semana y que permanece abierta, se ha saldado por el momento con la detención de 21 personas, la intervención de vehículos, joyas, armas de fuego y droga y el decomiso de 48 inmuebles.

La investigación se ha centrado en el blanqueo de 20 millones de euros procedentes del narcotráfico para comprar docenas de casas en el barrio palmesano de La Soledat, el centro de operaciones del clan desde hace años.

Los agentes han comprobado como el clan estaba invirtiendo en la compra, una a una, de todas las casas ubicadas en las inmediaciones de la residencia del principal investigado, ‘El Pablo’. Había aprovechado estas adquisiciones para reformarlas de forma clandestina y agruparlas entre sí, creando viviendas de grandes dimensiones y puntos de venta de droga con puertas blindadas y paredes reforzadas.

El domicilio de ‘El Pablo’, por ejemplo, contaba con 1.400 metros cuadrados, piscina, garaje y un posible túnel para huir en el caso de que fuese necesario. No obstante, en los registros del Catastro no existía tal inmueble, sino las nueve casas que en su momento ocuparon esa parcela y que estaban a su nombre, al de su esposa y al de otros de sus familiares.