
Compraban los inmuebles a precios «extremadamente bajos» por la degradación del barrio que ellos mismos habían propiciado
PALMA, 9 (EUROPA PRESS)
El clan liderado por el conocido narcotraficante Pablo Campos Maya, más conocido como ‘El Pablo’, blanqueó 20 millones de euros procedentes del narcotráfico para comprar docenas de casas en el barrio palmesano de La Soledat. Él vivía en una de ellas, de 1.400 metros cuadrados, piscina y un posible túnel de huida.
La Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, tras más de un año de investigación, han detenido esta semana a 21 personas como supuestas autoras de un delito de pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales. También se han embargado 48 inmuebles.
La operación conjunta nació de dos operaciones paralelas, ‘Tsunami’ y ‘Galba’, que tenían el objetivo común de determinar qué hacía el clan con el dinero que obtenía del tráfico de drogas en La Soledat, su centro de operaciones desde hace años.
Anteriormente ya habían conseguido desmantelar varios puntos de venta de estupefacientes y detener a sus responsables. Hace ya una década, han recordado ambos cuerpos en un comunicado, la operación ‘Nerón’ ya permitió que varios miembros de la organización fueran condenados por blanqueo y decomisar numerosos inmuebles.
Los cabecillas de por aquel entonces, han descubierto los investigadores, habían dado un paso atrás en el negocio y habían cedido su manejo a otras personas.
En estos diez años, los miembros más veteranos del clan y sus familiares directos disfrutaban de un alto nivel de vida. Prueba de ello, según la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera, son un viaje de más de 50 personas a un parque de atracciones de París o la celebración de bodas de varios días con todo tipo de lujos.
COMPRAR LAS CASAS DEL BARRIO
Ahora, y ante la sospecha de que estuvieran invirtiendo sus ganancias ilícitas en la compra de docenas de inmuebles, la investigación ha permitido determinar que el clan estaba invirtiendo en la compra, una a una, de todas las casas ubicadas en las inmediaciones de la residencia del principal investigado, ‘El Pablo’.
El clan había aprovechado estas adquisiciones para reformnaras de forma clandestina y agruparlas entre sí, creando viviendas de grandes dimensiones y puntos de venta de droga con puertas blindadas y paredes reforzadas.
El domicilio de ‘El Pablo’, por ejemplo, contaba con 1.400 metros cuadrados, piscina, garaje y un posible túnel para huir en el caso de que fuese necesario. No obstante, en los registros del Catastro no existía tal inmueble, sino las nueve casas que en su momento ocuparon esa parcela y que estaban a su nombre, al de su esposa y al de otros de sus familiares.
La primera la compró en 1996 y, a medida que fue comprando el resto, hizo derribar su interior para unirlas y llegar a controlar la confluencia de tres calles. Las fachadas se mantenían intactas para que no se pudiera apreciar el proyecto.
Esta y muchas otras reformas ilegales en sus propiedades han sido descubiertas por los inspectores del departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma, pero el clan pagó cientos de miles de euros usando el dinero obtenido con sus actividades ilegales.
De forma paralela, los miembros del clan seguían comprando las propiedades de los vecinos del barrio, quienes se veían obligados a vender a precios «extremadamente bajos» porque no encontraban otro comprador. Para los investigadores, habían sido los mismos compradores quienes habían propiciado la degradación de la zona para devaluar el precio de las propiedades.
TESTAFERROS Y CONTRATOS PRIVADOS
Para desligar la adquisición de todas estas propiedades del origen obtenido a través de la venta de droga, los miembros del clan utilizaron diferentes técnicas, desde el uso de testaferros hasta la formalización de contratos privados que nunca quedaron registrados de forma oficial o donaciones recibidas por familiares.
Los investigadores han podido acreditar todas estas irregularidades después de indagar en los datos de cientos de cuentas bancarias, protocolos notariales o declaraciones de impuestos, entre otras fuentes.
Con toda esta información consiguieron que la autoridad judicial ordenara la práctica de 14 registros domiciliarios en Palma y Marratxí, que se llevaron a cabo a primera hora de la mañana del pasado martes con la participación de dos centenares de agentes.
Mientras las unidades aéreas garantizaban la seguridad desde las alturas, los equipos tácticos lograron controlar el interior de los edificios «en segundos» y permitieron a los expertos en la apertura de cajas fuertes trabajar «a toda velocidad».
21 DETENIDOS Y 48 INMUEBLES EMBARGADOS
En las primeras horas se detuvieron a 14 personas, mientras que en los días siguientes, a lo largo de esta misma semana, fueron arrestadas otras siete. Los agentes también intervinieron vehículos, joyas, armas de fuego, varios paquetes de droga y abundante documentación.
Con independencia de los inmuebles embargados, los investigadores han estimado en unos 20 millones de euros el valor de las casas compradas con el dinero supuestamente procedente del narcotráfico.

