Actualidad

El acusado del crimen de Can Pastilla confiesa que apuñaló a su expareja en un arrebato: «Tenía el demonio dentro»

Fotonoticia 20261007132907 1920
image

PALMA, 7 (EUROPA PRESS)

El acusado de asesinar a su expareja en Can Pastilla asestándole 66 puñaladas mientras iban en coche con su bebé detrás ha confesado que mató a la mujer en un arrebato después de que fuera ella la que sacara el cuchillo en una acalorada discusión y ha afirmado que «tenía el demonio dentro».

Al final de la sesión de este miércoles del juicio con jurado en la Audiencia Provincial, el acusado, antes de responder sólo a las preguntas de su abogado, ha leído una declaración escrita de su puño y letra en la que ha admitido que mató a su mujer –ha dicho que no es un asesinato porque no lo planeó– porque perdió el control después de arrebatarle el arma blanca a su mujer.

«Me volví loco. Tenía el demonio dentro. Juro por Dios que no era yo en ese momento», ha afirmado tras asegurar que iba drogado y que llevaba dos días sin dormir. Según su relato, fue ella la que le pidió ir a recoger a sus hijas a la guardería y pasar un rato juntos haciendo tiempo hasta que él se fuera más tarde al aeropuerto.

El procesado, entre sollozos, ha pedido perdón a la familia. «Desde aquel día me odio a mi mismo. Odio el día en que nací. Dejé a mis hijas huérfanas y destrocé una familia. Nunca me podré perdonar lo que hice. Era una buena persona [sobre su pareja] y una buena mamá. Era la mejor del mundo entero. Nunca podré pagar el daño que he hecho. Me merezco mucho más de lo que pide el fiscal. Nunca planee matar a mi mujer», ha insistido, antes de añadir que hubiera preferido morir él.

Cabe recordar que el acusado se enfrenta a 27 años de prisión por unos hechos que ocurrieron en diciembre de 2024 cuando, según la acusación pública, el hombre convenció a la mujer para que se vieran e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la ‘escoleta’ y pidió a la víctima que dejara la pulsera en su casa.

Tras recoger a la niña, cuando el coche circulaba por el camino de Can Pastilla, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima. La víctima falleció a los pocos minutos y, con el cadáver en el dentro del vehículo, el hombre siguió circulando hasta provocar un accidente y ser detenido poco después.