
PALMA, 18 (EUROPA PRESS)
MÉS per Mallorca ha presentado este viernes un decálogo para garantizar el futuro del agua en Mallorca, un documento que recoge, entre otras iniciativas, recuperar y reforzar los informes de suficiencia hídrica por determinados cambios del planeamiento urbanístico que han quedado exentos con la conocida como ‘ley ómnibus’ e implantar tarifas progresivas de consumo.
La diputada Maria Ramon ha presentado las propuestas en rueda de prensa una decena de compromisos prioritarios en materia de recursos hídricos y ha planteado medidas de ámbito municipal, insular y autonómico para garantizar la disponibilidad y la calidad del agua en la isla.
Ramon ha explicado que las propuestas parten del principio de que «antes de buscar más agua, hay que dejar de perder la que ya se tiene y gestionar mejor los recursos disponibles».
La formación ecosoberanista plantea combinar un gran plan de inversiones en las redes municipales con medidas de ahorro y reutilización, la protección de los acuíferos y una planificación territorial condicionada a la disponibilidad real de agua.
«Mallorca no puede estar pendiente de si llueve o de nuevas desaladoras. Tenemos un problema estructural y no se ha tomado ninguna medida en el que ha sido la legislatura fracasada de la agua», ha afirmado.
Una de las medidas del decálogo es recuperar y reforzar los informes de suficiencia hídrica por determinados cambios del planeamiento urbanístico.
De hecho, Ramon ha defendido «ir más allá» y convertir la disponibilidad real de agua en un criterio previo y vinculante para cualquier nuevo crecimiento urbanístico, residencial o turístico.
La formación propone incorporar la capacidad hídrica en el Plan Territorial de Mallorca y a los planeamientos municipales como un elemento determinante de la capacidad de carga.
En este sentido, la diputada ha rechazado frontalmente la enmienda de los promotores inmobiliarios de Baleares a la Ley de Capitalidad de Palma para poder tramitar proyectos pendientes de conseguir la suficiencia hídrica.
El segundo eje es avanzar hacia tarifas progresivas de consumo de agua, de forma que el consumo básico tenga un precio asequible mientras que los consumos excesivos asuman un coste más elevado.
Por eso se propone diferenciar, dentro del marco legal, los grandes consumos y los usos residenciales, turísticos, comerciales y recreativos, protegiendo siempre a los hogares vulnerables.
Al mismo tiempo, plantean exigir a los grandes consumidores objetivos de ahorro, auditorías hídricas y planes de eficiencia, especialmente en el sector turístico y en las actividades con un uso intensivo del recurso.
Los ingresos adicionales procedentes de los grandes consumos se tendrían que reinvertir en la renovación de redes, la reutilización, el saneamiento y la recuperación de los acuíferos, ha explicado.
El decálogo sitúa como primera prioridad un plan plurianual extraordinario de inversiones en el ciclo del agua, con financiación del Govern y del Consell de Mallorca para que los ayuntamientos puedan renovar cañerías, sectorizar las redes y reducir los escapes.
La propuesta prevé priorizar las redes con peor rendimiento, generalizar la digitalización, la telelectura y los contadores inteligentes y establecer objetivos anuales y públicos de reducción de pérdidas.
REUTILIZACIÓN MASIVA
La apuesta de los ecosoberanistas pasa también por reutilizar masivamente el agua depurada en agricultura, riego, jardines, limpieza, equipamientos, industria y otros usos compatibles, así como fomentar la reutilización de aguas grises y recuperar cisternas, aljibes y sistemas de captación de agua de lluvia.
La protección de los acuíferos constituye otro de los compromisos del decálogo. La formación plantea medidas específicas para recuperar las masas de agua sobreexplotadas, salinizadas o contaminadas; reforzar el control de pozos y captaciones; proteger las zonas de recarga y reducir la contaminación por nitratos.
El documento incorpora también la adaptación al cambio climático, con planes municipales de sequía actualizados, más capacidad de reserva e interconexión y una estrategia conjunta ante las sequías, las lluvias intensas y las inundaciones.
El decálogo se completa con medidas para garantizar infraestructuras públicas y agua de calidad en todos los municipios; mejorar la eficiencia energética del ciclo del agua; reforzar la gestión pública, la transparencia y la coordinación entre administraciones, y establecer medidas contra el derroche.
Entre estas últimas, los ecosoberanistas proponen restringir los usos no esenciales de agua potable en situaciones de prealerta, alerta o emergencia y establecer moratorias o limitaciones en nuevas piscinas privadas en zonas con estrés hídrico o acuíferos sobreexplotados, así como restringir el llenado con agua de red durante episodios de sequía.
«Durante demasiado tiempo hemos actuado cómo si el agua fuera un recurso infinito. La política territorial, urbanística y turística se tiene que adaptar al agua que tenemos, y no intentar buscar indefinidamente más agua para adaptarla en cualquier crecimiento. Tenemos que preparar, ahora, la Mallorca del futuro», ha concluido la diputada.

