
PALMA, 19 (EUROPA PRESS)
Una campaña científica ha constatado la ausencia de grandes tiburones y rayas en el mar balear, evidenciando la urgencia de más medidas de protección.
Se trata de un estudio de Shark Med y de la Fundación Save the Med llevado a cabo en 2024 y 2025 en aguas del archipiélago de Cabrera y de la montaña submarina de Emile Baudot, según han informado ambas entidades en un comunicado.
Los resultados ponen de manifiesto la escasa o la total ausencia de rastros genéticos de tiburones que históricamente habitaron o habrían frecuentado la zona, como el tiburón mako (‘Isurus oxyrinchus’), el tiburón cailón (‘Lamna nasus’) o los tiburones martillo.
Esta «preocupante realidad», han explicado los investigadores, confirma los «peores temores» de la comunidad científica en cuanto a los retos de conservación de estas especies, consideradas ya en grave peligro de extinción.
Eric Clua, de Shark Med, y Gabriel Morey, de la Fundación Save the Med, han presentado el análisis del ADN ambiental, dentro del proyecto ‘Tiburones y rayas en el Parque Nacional Marítimo-Terrrestre del Archipiélago de Cabrera’.
El trabajo se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea a través de una subvención al Govern, y que también ha contado con la colaboración de la Fundación Marilles.
Concretamente, este estudio es la segunda parte de una investigación orientada a la caracterización de las comunidades de elasmobranquios (tiburones y rayas) de Baleares mediante técnicas no invasivas.
Según han explicado, la metodología empleada consiste en tomar muestras de agua para filtrar los restos invisibles de piel, escamas o fluidos que las especies dejan a su paso. Después, se extrae y secuencia el ADN presente en las muestras, y se compara con bases de datos de referencia para identificar a qué especies corresponde.
La principal ventaja de este método es que no necesita capturar a los animales y, además, permite identificar la presencia de especies muy poco abundantes o difíciles de detectar, así como identificar invasiones biológicas antes que se conviertan en una plaga.
Sin embargo, la eficacia de esta herramienta se ve afectada por la rápida degradación del ADN presente en la columna de agua y los análisis solo permiten determinar la presencia de animales que han permanecido recientemente en la zona.
Las campañas se ejecutaron en 12 puntos estratégicos, repartidos a lo largo de 2024 y 2025 para detectar posibles patrones de estacionalidad.
La toma de muestras se llevó a cabo utilizando un robot que permitió filtrar ‘in situ’ y en diferentes profundidades. Esta técnica, han detallado, incremento significativamente la cantidad de agua muestreada, multiplicando las posibilidad de obtener trazas de especies con baja presencia.
A pesar de que as condiciones meteorológicas y marítimas fueron en ocasiones «muy desfavorables», los investigadores han indicado que se consiguió respetar «escrupulosamente» los objetivos del muestreo. Así, se obtuvieron unas 80 muestras validas.
BAJA DIVERSIDAD y AUSENCIA DE TIBURONES GRANDES
De todo el material genético analizado en las muestras, la cantidad relacionada con elasmobranquios resultó ser «extremadamente reducida». Las entidades han indicado que solo se identificaron 13 especies (cinco tiburones y ocho rayas).
Entre los tiburones detectados se encuentran la pintarroja (‘Scyliorhinus canicula’), la tintorera (‘Prionace glauca’), la musola lisa (‘Mustelus mustelus’), la cañabota gris (‘Hexanchus griseus’) y el tiburón azotador (‘Alopias vulpinus’).
En cuanto a las rayas, se identificaron la raya látigo común (‘Dasyatis pastinaca’), la raya águila común (‘Myliobatis aquila’), la raya pelágica (‘Pteroplatytrygon violacea’), la raya de espejos (‘Raja miraletus’), la araya bramante (‘Rostroraja alba’), la raya común (‘Raja clavata’), la manta de espina (‘Mobula mobular’) y la raya torpedo (‘Torpedo marmorata’).
Los datos reflejan que la mayor diversidad se concentra en el área entre Cabrera y Mallorca. Igualmente, han remarcado que la total ausencia de rastros de especies como el tiburón mako, el tiburón blanco o los tiburones martillo es «un claro indicador» de su «extrema escasez» en el Mediterráneo.
El estudio concluye que la diversidad y la abundancia general de los elasmobranquios en la zona es baja. Para los autores, confirma la urgencia de aplicar medidas «estrictas» de protección, especialmente en la montaña submarina de Emile Baudot que, a su criterio, tendría que representar una zona de vital importancia para especies de mar abierto.
Shark Med y Save the Med están planificando nuevas campañas para contribuir al conocimiento de la ecología de elasmobranquios en Baleares.
El equipo, han concluido, «mantiene la firme esperanza de detectar próximamente la presencia de grandes tiburones, la confirmación de los cuales sería el indicador más positivo de la recuperación del ecosistema marino».

