Baleares

Coto a la cafeína: Baleares prohíbe la venta de bebidas energéticas a los menores de 18 años

El objetivo de la nueva normativa autonómica que entra en vigor este miércoles es atajar este hábito de consumo entre los jovenes.

Coto a la cafeína: Baleares prohíbe las bebidas energéticas a los menores de 18 años. Foto: Pexels

Baleares pone límites a una bebida cada vez más habitual entre los adolescentes. Desde este miércoles, los menores de 18 años no podrán comprar, recibir ni consumir a través de terceros bebidas energéticas en todo el archipiélago. Los establecimientos que incumplan la prohibición se enfrentan a multas que pueden alcanzar los 60.000 euros.

La medida entra en vigor tras la aprobación, el pasado viernes, del decreto ley de medidas urgentes en materia de protección de la salud pública por parte del Govern. Con ella, las bebidas energéticas pasan a estar sometidas a restricciones de venta a menores similares a las que ya existen para productos como el alcohol y el tabaco.

El objetivo es atajar un hábito que se ha extendido con rapidez entre los jóvenes. Los datos explican la preocupación de las autoridades: según la encuesta Estudes 2023, el 47,7% de los estudiantes de entre 14 y 18 años aseguró haber consumido bebidas energéticas durante el último mes. Casi uno de cada cinco —el 19,5%— reconoció además haberlas mezclado con alcohol.

¿Qué se considera una bebida energética?

La nueva regulación no se refiere a cualquier refresco con cafeína. La norma considera bebidas energéticas aquellas bebidas no alcohólicas que contienen 15 miligramos o más de cafeína por cada 100 mililitros, de acuerdo con el criterio establecido en el Reglamento europeo 1169/2011 sobre información alimentaria.

En la práctica, son productos que suelen combinar una elevada dosis de cafeína con azúcares y otros ingredientes estimulantes, como la taurina, la guaraná o la glucurolactona. El problema, según las autoridades sanitarias, no se limita a la cafeína. Su consumo habitual entre menores se ha relacionado con riesgos como la obesidad, la diabetes tipo 2 y un mayor riesgo cardiovascular. Y existe un escenario especialmente preocupante: cuando estas bebidas se mezclan con alcohol.

La combinación puede reducir la percepción de embriaguez y hacer que quien las consume tenga una falsa sensación de control. Esto puede favorecer un mayor consumo de alcohol y elevar la probabilidad de conductas de riesgo. La prohibición no queda en una mera recomendación. La venta, suministro o entrega de bebidas energéticas a menores está tipificada como infracción grave en la Ley sobre drogodependencias y otras adicciones de Baleares.

Las sanciones previstas oscilan entre 6.001 y 60.000 euros, lo que sitúa la responsabilidad directamente sobre los establecimientos y distribuidores que permitan el acceso de menores a estos productos. La entrada en vigor obliga ahora a supermercados, grandes superficies, pequeños comercios y distribuidores a revisar sus procedimientos de venta y, especialmente, sus mecanismos de control de edad.

El cambio supone un esfuerzo de adaptación para el sector comercial, algo que el propio Govern reconoce. El Ejecutivo balear ha destacado, no obstante, la colaboración y predisposición mostradas por los comerciantes, cuya implicación será clave para convertir la nueva prohibición en una medida efectiva.

Porque el reto no está solo en retirar una bebida de la cesta de la compra de los menores. Está en frenar un consumo que, en apenas unos años, se ha convertido en un hábito cotidiano para una parte significativa de los adolescentes.