El talento no tiene edad, pero la industria cinematográfica todavía tiene asignaturas pendientes con las mujeres. La actriz alemana Iris Berben aprovechó su paso por el Evolution Mallorca International Film Festival para reivindicar la necesidad de dar mayor visibilidad a las intérpretes y, especialmente, de mantenerlas en el centro de las historias cuando superan los 40 años.
Berben recibió este miércoles el Evolution ICON Award durante la gala inaugural del certamen, celebrada en el Palacio de Congresos de Palma. La actriz compartió protagonismo con el director de fotografía Matthew Libatique, distinguido con el Cinematography ICON Award por su contribución al lenguaje visual del cine.
Durante un encuentro con los medios celebrado este jueves en el Hotel Portixol junto a Sandra Lipski, directora del festival, Berben puso el foco en una de las desigualdades persistentes de la industria: la pérdida de protagonismo de las mujeres a medida que cumplen años.
«A partir de los 40 años empiezas a dejar de tener historias propias: eres la esposa de alguien o un personaje secundario. Pero las historias no terminan a los 40. Al contrario, muchas de las más interesantes empiezan entonces, cuando tienes experiencia de vida y has tomado decisiones», señaló.

La intérprete también reivindicó el intercambio creativo entre generaciones y su interés por seguir formando parte de proyectos que exploren nuevas perspectivas. «Me siento privilegiada por seguir trabajando y porque la gente joven siga contando conmigo», explicó. Su curiosidad, añadió, sigue puesta en descubrir cómo escribe otra generación, cuáles son sus miedos y qué historias quiere contar.
La inteligencia artificial fue otro de los asuntos abordados durante el encuentro. Berben defendió la necesidad de establecer reglas claras que protejan a los intérpretes frente al uso de su imagen y su voz, dos elementos que la expansión de estas tecnologías ha situado en el centro del debate sobre el futuro de la profesión.
Por su parte, Matthew Libatique abordó la evolución del lenguaje audiovisual desde la perspectiva de quien entiende la fotografía cinematográfica como una herramienta al servicio de la narración. El director de fotografía explicó que su proceso creativo comienza con la comprensión del guion y de la mirada del director. Solo después llegan las decisiones técnicas sobre ópticas, color e iluminación, siempre subordinadas a las emociones que se pretenden transmitir al espectador.
También se mostró interesado en explorar las posibilidades de la inteligencia artificial, aunque cuestionó que su desarrollo esté guiado principalmente por criterios económicos. «Están intentando industrializar lo que sentimos», advirtió. Sobre las imágenes generadas mediante estas herramientas, planteó además una pregunta que apunta a uno de los grandes desafíos del sector: «Qué les ocurre a las películas cuando dejan de parecerse a la vida».

