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Bernard Arnault entra en la Academia de Ciencias Morales y Políticas: poder, lujo y liderazgo cultural

El presidente de LVMH es investido en la Académie des Sciences Morales et Politiques en una ceremonia donde la moda —con un diseño a medida de Jonathan Anderson para Dior— volvió a ser lenguaje de poder.

Bernard Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH. (Foto: Getty Images)

París no asistió el pasado 12 de enero a una ceremonia más. Asistió a un acto de consagración. Bernard Arnault, presidente y consejero delegado de LVMH, el mayor grupo de lujo del mundo, fue investido miembro de la Académie des Sciences Morales et Politiques, una de las cinco academias que conforman el Institut de France. En Francia, ese gesto tiene un nombre y un peso simbólico muy concreto: convertirse en “Inmortal”.

Arnault fue elegido en diciembre de 2024 para ocupar el sillón número 1 de la sección de Economía Política, Estadística y Finanzas, un puesto anteriormente ocupado por Denis Kessler, ex presidente del grupo asegurador SCOR, fallecido en 2023. Durante su discurso, el empresario rindió homenaje a su predecesor, recordando la amistad que los unía y asumiendo el relevo como una responsabilidad que trasciende lo personal: contribuir al espíritu de libertad, ambición, exigencia y pasión empresarial que, en sus palabras, Kessler representaba.

Pero si el fondo del acto hablaba de economía, pensamiento y legado, la forma fue una lección magistral de simbolismo.

Un uniforme que no era solo protocolo

Para la ocasión, Bernard Arnault vistió el tradicional uniforme verde bordado que distingue a los académicos del Institut de France. Un atuendo cargado de historia que, en su caso, fue confeccionado a medida por Jonathan Anderson para Dior, una decisión que elevó el gesto mucho más allá del estricto ceremonial.

Bernard Arnault, llegando a su intervención tras ser elegido miembro de la Académie des Sciences Morales et Politiques, en París. (Foto: Académie des Sciences Morales et Politiques)

No se trataba simplemente de vestir Dior —marca histórica del grupo LVMH—, sino de hacerlo a través de uno de los diseñadores más influyentes y conceptuales de su generación. Anderson reinterpretó el uniforme académico con una mirada contemporánea, sobria y profundamente intelectual. El bordado de hojas de olivo, casi abstracto, rompía con la rigidez habitual del conjunto, mientras que la levita y el chaleco blanco se inspiraban directamente en las “revolution jackets” de su debut en la pasarela masculina de Dior.

El propio Anderson lo explicó así: quería un uniforme más depurado, más esencial y, sobre todo, más fiel a la personalidad de Arnault. “Ha construido un imperio; para eso hay que ser un revolucionario”, señaló el diseñador, subrayando la modernidad y la visión de futuro del empresario. En un mar de trajes ceremoniales casi idénticos, el de Arnault destacaba sin levantar la voz.

La espada, Gehry y la herencia Dior

Como dicta la tradición, el nuevo académico recibió también una espada ceremonial, uno de los símbolos más poderosos del Institut de France. La suya fue diseñada especialmente para él por el arquitecto Frank Gehry, fallecido recientemente, con quien Arnault colaboró estrechamente en proyectos emblemáticos como la Fondation Louis Vuitton.

La espada, realizada por Chaumet —otra casa histórica del grupo—, estaba cargada de referencias personales y culturales. En la empuñadura, un orbe azul reposaba sobre un lecho de muguet (lirio del valle), la flor talismán de Christian Dior. Grabados alrededor, los iniciales de sus cinco hijos —Delphine, Antoine, Alexandre, Frédéric y Jean— junto a gemas, formaban una estrella de cinco puntas, en un guiño directo a otro de los símbolos fetiche del modisto francés.

La espada, uno de los símbolos más importantes de este acto. Diseñada por Frank Gehry.
(Foto: Académie des Sciences Morales et Politiques)

El filo incluía una cita de Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. Una frase que, según Sidney Toledano, asesor especial de Arnault, resume como pocas el espíritu del presidente de LVMH y su forma de entender el lujo como creación cultural, no como mero producto.

El reconocimiento del poder económico… y cultural

El discurso de bienvenida corrió a cargo de Jean-Claude Trichet, ex presidente del Banco Central Europeo, quien defendió con datos la legitimidad de Arnault como gran empresario: el peso de LVMH en la economía francesa y europea, su impacto en el empleo y su papel decisivo en la difusión de la excelencia francesa y europea a escala global.

No faltaron tampoco las palabras de Bruno Le Maire, ex ministro de Economía, quien destacó la espada como metáfora del propio Arnault: “una hoja en la postura, en la mirada, en la inteligencia y en la intuición”. Una descripción que, lejos de la grandilocuencia, retrata el tipo de liderazgo que Arnault ha ejercido durante décadas.

Le Tout Paris, presente

La ceremonia, celebrada bajo la cúpula del Institut de France, reunió a lo más granado de la política, la cultura y la empresa francesa. Entre los asistentes se encontraban Brigitte Macron, primera dama de Francia; la ministra de Cultura Rachida Dati; la alcaldesa de París Anne Hidalgo; empresarios como Vincent Bolloré y Maurice Lévy; así como numerosos embajadores internacionales.

Saludo del premiado con Brigitte Macron, primera dama de Francia. (Foto: Académie des Sciences Morales et Politiques)

Arnault estuvo acompañado por su familia —sus cinco hijos ocuparon la misma fila, mientras que su esposa, Hélène Mercier-Arnault, se sentó en primera fila—, por buena parte del comité ejecutivo de LVMH y por una representación excepcional de diseñadores del grupo: Jonathan Anderson, Pharrell Williams, Maria Grazia Chiuri, Sarah Burton o Victoire de Castellane, entre otros.

Más que un título

Con esta investidura, Bernard Arnault suma un nuevo reconocimiento a una trayectoria ya marcada por la Gran Cruz de la Legión de Honor, recibida en marzo. Pero más allá del título, el momento condensa una idea poderosa: en Francia, el lujo, cuando se entiende como cultura, forma parte del pensamiento nacional.

Vestido a medida por Jonathan Anderson para Dior, Arnault no solo entró en la Academia. Entró dejando claro que el poder contemporáneo también se construye desde el detalle, la autoría y la coherencia. Y que, cuando moda, economía y cultura se alinean, el mensaje no necesita explicarse: se entiende.

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