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Repsol negocia con Washington su futuro en Venezuela

Este es el caso de Repsol, que junto a Chevron mantiene una presencia muy activa en territorio venezolano, al tiempo que conserva una relación estratégica con los Estados Unidos en términos de intereses y objetivos comunes: la extracción y el procesamiento de hidrocarburos.

A las compañías petroleras no les agrada verse en el ojo del huracán. Sin embargo, tras la cacería política de Nicolás Maduro por parte de la administración de Donald Trump, varias empresas energéticas comienzan a preguntarse cuál será el futuro inmediato de Venezuela, con quién deberán interlocutar y quién se consolidará como el actor clave para restablecer una relación comercial estable y fiable.

Este es el caso de Repsol, que junto a Chevron mantiene una presencia muy activa en territorio venezolano, al tiempo que conserva una relación estratégica con los Estados Unidos en términos de intereses y objetivos comunes: la extracción y el procesamiento de hidrocarburos.

Repsol tiene previsto mantener en los próximos días una reunión de máximo nivel con representantes de la Casa Blanca para aclarar, con carácter de urgencia, su situación en Venezuela. Según informa Expansión, estos encuentros podrían celebrarse entre hoy y el viernes. En una cita que muchos ya califican como crucial y estratégica, se reunirán el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.

No obstante, los altos funcionarios de la Casa Blanca no limitarán su agenda únicamente a Repsol. En el marco de la Goldman Sachs Energy, CleanTech & Utilities Conference, también se reunirán con los máximos responsables de las principales compañías petroleras internacionales.

Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, representa el segundo mercado más relevante para Repsol dentro de su negocio upstream.

Activos estratégicos de Repsol en Venezuela

Repsol desarrolla en Venezuela actividades de enorme relevancia estratégica. Entre ellas destaca la producción de gas en Cardón IV. El principal interés de la compañía se concentra en el yacimiento offshore Perla (Cardón IV), operado en joint venture al 50 % con la italiana Eni. Se trata de uno de los mayores campos de gas de América Latina, cuya producción se destina al mercado interno venezolano para la generación de electricidad.

En segundo lugar, se encuentra la producción de petróleo a través de Petroquiriquire. Repsol posee una participación del 40 % en esta joint venture con la estatal venezolana PDVSA (60 %). La empresa gestiona diversos campos petroleros, Quiriquire, Mene Grande y Barúa Motatán a los que en 2024 se sumaron los activos de Tomoporo y La Ceiba.

Conviene subrayar que la administración Trump ya había mantenido fricciones con Repsol el año anterior, particularmente tras la retirada de las licencias que permitían a las compañías europeas operar en Venezuela y monetizar su producción.

El 2025 de Repsol en Venezuela

Durante el ejercicio financiero 2025, los resultados de Repsol en Venezuela estuvieron marcados por un fuerte contraste entre el crecimiento operativo y las severas restricciones financieras internacionales. En 2025, Repsol consolidó su posición como uno de los principales operadores extranjeros en Venezuela. La producción neta alcanzó una media estimada de aproximadamente 70.000 barriles de petróleo equivalente diarios (boe/d). Este incremento fue impulsado por la plena entrada en operación de los campos Tomoporo y La Ceiba, integrados en la joint venture Petroquiriquire. Aunque Repsol generó flujos significativos a partir de la venta de hidrocarburos, especialmente gas natural procedente del proyecto Cardón IV, los ingresos efectivamente contabilizados se vieron limitados por el mecanismo de recuperación de créditos. Una parte sustancial del valor producido se destinó a compensar la deuda histórica, cercana a los 6.000 millones de dólares, que PDVSA mantiene con Repsol y Eni.

Al cierre de 2025, Venezuela mantuvo un papel central en el portafolio upstream de Repsol, representando aproximadamente entre el 14 % y el 15 % de las reservas probadas totales del grupo. Esta cifra solo es superada por los activos en Estados Unidos, lo que subraya la relevancia estratégica del país para la estabilidad de largo plazo de la compañía.

Impacto de las sanciones y entorno financiero

La situación financiera se tornó especialmente compleja en marzo de 2025, cuando el Gobierno de Estados Unidos revocó las licencias especiales que permitían a las compañías europeas operar con mayor libertad y monetizar su producción. Esta decisión obligó a Repsol a gestionar con extrema cautela sus flujos de caja, limitando severamente la repatriación de beneficios en divisa fuerte.

A pesar de las dificultades para convertir la producción en liquidez inmediata debido a las sanciones, la exposición financiera neta de Repsol en Venezuela se mantuvo por debajo de los 350 millones de euros. Esto fue posible gracias a las depreciaciones prudenciales realizadas en ejercicios anteriores y a una política rigurosa de gestión del riesgo.

En definitiva, 2025 fue para Repsol un año de expansión operativa en Venezuela, impulsado por nuevos activos y una mayor capacidad productiva, pero también un ejercicio marcado por ingresos monetarios limitados, congelados o canalizados a través de complejos esquemas de compensación petróleo-por-deuda. El futuro de la compañía en el país dependerá menos de su eficiencia industrial ya demostrada y mucho más de las decisiones geopolíticas que se adopten en Washington y Caracas.

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