Las crecientes críticas a los principios de inversión ESGenvironmental, social and governance; medioambientales, sociales y de gobernanza– están obligando a los directivos de las empresas a defender su apoyo a los propósitos orientados al capitalismo.

Hasta cierto punto, las críticas eran de esperar, dada la controversia que suscitó la introducción de la inversión ESG y los cambios políticos. Sin embargo, la amplitud y el tenor de estas críticas por parte de los legisladores, los funcionarios del gobierno, los analistas de inversiones y los académicos pueden hacer que algunos directores generales se cuestionen su compromiso con los principios ESG.

Tomemos, por ejemplo, el creciente número de estados que están considerando, o adoptando ya, diversas formas de legislación anti-ESG. El Consejo de Administración del estado de Florida adoptó recientemente la propuesta del gobernador Ron DeSantis de prohibir la consideración de «intereses sociales, políticos o ideológicos» como parte de las decisiones de inversión del fondo de pensiones del estado. La preocupación expresada es que el énfasis en los factores ESG podría perjudicar el rendimiento de las inversiones del fondo.

El gobierno del estado de Texas adoptó recientemente una posición similar. Criticando al movimiento ESG por su «retórica contra el petróleo y el gas», el auditor estatal anunció una lista de empresas financieras que boicotean a las compañías energéticas y que, por tanto, están sujetas a los requisitos de desinversión según la ley estatal. Así pues, el auditor se centró en las empresas que supuestamente «ya no toman decisiones hacía el mayor interés de sus accionistas o sus clientes, sino que utilizan su influencia financiera para impulsar una agenda social y política envuelta en secreto».

El debate sobre los principios ESG también se ha convertido en parte de las campañas políticas, con algunos conservadores, como el exvicepresidente Mike Pence, desafiando los principios de inversión con conciencia social argumentando que promueven políticas progresistas por encima de los intereses de las empresas y sus empleados.

El futuro de varios mandatos de diversidad en los consejos de administración de las empresas (parte de la «gobernanza» en ESG) está en tela de juicio en los tribunales estadounidenses. La oficina del Secretario de Estado de California ha anunciado su intención de apelar las decisiones de los tribunales inferiores que anularon dos leyes históricas sobre la diversidad en los consejos de administración. Además, el Tribunal de Apelación del Quinto Circuito de Estados Unidos escuchó recientemente los argumentos sobre la impugnación de los controvertidos requisitos del NASDAQ para que las empresas que cotizan en bolsa expliquen su enfoque de la diversidad en los consejos de administración.

También está el continuo debate en el mundo jurídico sobre el «propósito de la corporación». Esta es la cuestión –en el centro del concepto de ESG– de si la ley exige que la corporación se centre principalmente en los intereses de sus accionistas o si también se le debe permitir tener en cuenta los intereses de sus partes interesadas, como sus empleados, proveedores, clientes, comunidades o cualquier otro colectivo. También se extiende a las normas que deben aplicarse al consejo de administración en el ejercicio de la supervisión de las iniciativas corporativas en materia de ESG. Este debate se refleja especialmente en los esfuerzos actuales por actualizar el Restatement of the Law of Corporate Governance del American Law Institute, una valiosa referencia para los abogados de empresa.

Por supuesto, existe la preocupación, desde hace tiempo, en algunas comunidades de inversores de que los principios ESG son, en esencia, controvertidos «porque están definidos de forma imprecisa y, a menudo, sus denominaciones no dan crédito». Y están las continuas críticas a las comisiones cobradas por algunos fondos ESG, especialmente en relación con el rendimiento del fondo.

Varios líderes de opinión muy respetados escribieron recientemente un documento académico en coautoría que se centra en el proceso de calificaciones ESG y la fiabilidad de sus evaluaciones. Su conclusión es que, aunque los proveedores de calificaciones ESG pueden ofrecer perspectivas útiles sobre el impacto no financiero de las empresas, hay deficiencias sustanciales «en sus objetivos, metodologías e incentivos» que hacen que sus evaluaciones finales sean menos útiles.

Su conclusión se suma a la percepción generalizada de que las definiciones de ESG son opacas y se aplican de forma incoherente. A diferencia de las calificaciones financieras de agencias como S&P y Moody’s, las diversas calificaciones ESG rara vez se relacionan entre sí, lo que disminuye su credibilidad como medidas útiles de rendimiento.

Apostar o no por los principios ESG

Así que, teniendo en cuenta todo esto, ¿qué debe pensar el líder corporativo? ¿Deben las empresas empezar a dar marcha atrás en sus iniciativas ESG?

No, ni mucho menos. Los principios ESG son un conjunto de perspectivas de los inversores, todavía en evolución, sobre la forma en que una empresa incorpora los factores ambientales y sociales relevantes para su negocio en los esfuerzos de sostenibilidad corporativa destinados a la creación de valor a largo plazo. De hecho, cada vez hay más pruebas empíricas de que las empresas que se centran en los aspectos medioambientales y sociales relevantes de su negocio desde el punto de vista financiero pueden mejorar sus resultados financieros.

Asimismo, con respecto a la perspectiva de los inversores, la SEC sigue claramente centrada en la elaboración de leyes para la divulgación de los ESG, con nuevas normas pendientes sobre la divulgación del riesgo climático y propuestas previstas sobre la mejora de la gestión del capital humano.

El gobierno federal sigue adoptando iniciativas orientadas a los ESG, incluida la nueva Oficina de Justicia Ambiental. Algunos sectores de la industria (atención sanitaria) se están adaptando a las iniciativas en materia de ESG del gobierno, de los organismos de autorregulación y de los proveedores de calificaciones. Los inversores parecen seguir comprometidos con los fondos que ofrecen opciones ESG.

¿Es el momento de debatir en la sala de juntas? Por supuesto. Pero las empresas que han adoptado una visión más amplia y completa del objeto social deberían sentirse cómodas con su elección. El derecho de sociedades sigue permitiendo en la mayoría de los casos la discreción en la forma en que una empresa considera los intereses de las diferentes partes, además de los intereses de los accionistas en la rentabilidad a corto plazo. Y las empresas que lo han considerado deberían sentirse cómodas avanzando.

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