La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha asistido a una nueva edición de Forbes Power Summit Women para hablar sobre la importancia de las mujeres como agentes del cambio social y los retos a los que aún se enfrentan para conseguir una sociedad igualitaria en todos sus ámbitos.

Durante la charla que ha tenido con la periodista Cristina Villanueva, curator de FORBES Power Summit Women, la ministra ha empezado agradeciendo y felicitando a FORBES el espacio para hablar sobre los problemas derivados de la desigualdad existente.

«Se asumía que teníamos que ser superwoman, que teníamos poder con todo y que teníamos que ser las mejores en el trabajo, las mejores madres, las mejores compañeras, las mejores amas de casa… Pero no parecía que eso tuviese que formar parte del debate público. Pero hoy estamos hablando de eso porque ya se asume que esas tareas son importantes para la vida y no pueden seguir recayendo solo en las mujeres. Abrimos este foro hablando de corresponsabilidad, porque no se puede dar por hecho. Quiero daros la enhorabuena, y también al movimiento feminista, por poner estos temas sobre la mesa», ha dicho la ministra al inicio de su intervención.

Montero también ha querido recalcar durante su charla con Villanueva que «cada vez hay más conciencia de que la igualdad efectiva entre derechos de hombres y mujeres es un tema económico». Y en este sentido, considera que los esfuerzos para mejorar la situación laboral de las mujeres deben estar compartidos por la administración y las empresas: «El Gobierno, a través de los actores sociales y los organismos, tenemos la capacidad de compartir los esfuerzos con las empresas».

La ministra también ha querido poner el foco en la brecha salarial, sobre lo que ha explicado que el Gobierno aprobó dos decretos en 2020 para poner herramientas en manos de las empresas para combatirla: «El Gobierno a través del Instituto de las Mujeres tiene la capacidad de ayudar y apoyar a la elaboración de los planes y compartir esos esfuerzos porque entendemos que al ser algo que para muchas empresas es nuevo, necesitan una ayuda especializada», apunta.

La igualdad entre hombres y mujeres no es, según Montero, una cuestión únicamente de derechos fundamentales, sino también algo económico. «Si contabilizásemos en la riqueza de los países los trabajos no remunerados que se hacen mayoritariamente por mujeres, estaríamos hablando del 9% del PIB mundial y el 15% del PIB en el caso de España. La igualdad efectiva entre mujeres y hombres tiene consecuencias económicas, y contribuye a la riqueza de los países».

Poner en foco en las consecuencias económicas de la desigualdad, dice Montero, «puede permitir aflorar realidades como la brecha retributiva o las violencias sexuales en el entorno laboral que están dificultando la consecución de los objetivos de la empresa«.

Sobre la brecha salarial, la ministra Montero apunta que «muchas veces todavía escuchamos discursos que la cuestionan, precisamente porque a veces es muy difícil ver que esa brecha existe de verdad porque no está en el salario base. Está sobre todo en los complementos salariales, en los extrasalariales y en la valoración diferente de trabajos que tienen el mismo valor, pero que cuando están feminizados automáticamente se valoran menos».

La ministra ha querido recordar que «si las mujeres siguen asumiendo sobre sus cuerpos las tareas de limpiar los baños, hacer la compra, hacer la comida, ocuparse cuando la ropa se le ha quedado pequeña al niño o cuando tiene que venir la suegra a casa porque necesita cuidados, y de organizar los cuidados 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año, no va a haber igualdad ni en los niveles más altos ni en los niveles más precarios«.