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Las cinco fortalezas de Hernández de Cos en la carrera por la presidencia del BCE

El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha respaldado públicamente al exgobernador del Banco de España, que reúne experiencia en Fráncfort, reconocimiento internacional y una trayectoria al frente de algunas de las principales instituciones de la arquitectura financiera global.

Pablo Hernández de Cos entra en la carrera por el BCE

España ya ha puesto nombre a su candidato para una de las posiciones de mayor poder económico de Europa. Pablo Hernández de Cos, director gerente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y exgobernador del Banco de España, cuenta con el respaldo público del Gobierno de Pedro Sánchez para optar a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), cuyo mandato actual concluye en octubre de 2027.

El apoyo del Ejecutivo español se hizo explícito el pasado 23 de septiembre. En declaraciones a Bloomberg TV, Sánchez aseguró que Hernández de Cos tiene «las capacidades, el conocimiento y el liderazgo necesario» para ocupar el cargo y consideró que su llegada al BCE sería positiva tanto para España como para Europa. La carrera, sin embargo, está todavía abierta. Entre los nombres que aparecen en el grupo principal de candidatos están el neerlandés Klaas Knot, expresidente del banco central de Países Bajos, y el alemán Joachim Nagel, presidente del Bundesbank. Y el tablero acaba de cambiar con la decisión de Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, de abandonar la institución el 3 de enero de 2027 para incorporarse al Fondo Monetario Internacional. En ese escenario, la candidatura española tiene varios activos objetivos que explican por qué Hernández de Cos aparece entre los principales aspirantes.

Una carrera construida dentro de la banca central

El primer argumento está en su propia trayectoria. Hernández de Cos comenzó su carrera en el Banco de España en 1997 y ocupó diferentes puestos hasta llegar a la dirección general de Economía, Estadística e Investigación. En 2018 fue nombrado gobernador del organismo, cargo que desempeñó hasta junio de 2024 y que le convirtió también en miembro del Consejo de Gobierno del BCE.

No se trata, por tanto, de un candidato que llegue a Fráncfort desde fuera de la arquitectura monetaria europea. Durante seis años participó directamente en el órgano que toma las decisiones de política monetaria de la zona euro. Su experiencia internacional se amplió durante ese periodo. Entre 2019 y 2024 presidió el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y también estuvo al frente del Comité Técnico Consultivo de la Junta Europea de Riesgo Sistémico. Su trayectoria incluye además participación en distintos órganos económicos europeos.

Desde el 1 de julio de 2025, su posición se ha situado todavía más arriba en la arquitectura financiera internacional: es el director gerente del Banco de Pagos Internacionales, la institución con sede en Basilea que funciona como foro de cooperación para los bancos centrales. La combinación resulta especialmente relevante para una candidatura al BCE: Hernández de Cos conoce la política monetaria europea desde dentro, ha dirigido la supervisión bancaria internacional y actualmente encabeza una institución en la que los bancos centrales coordinan buena parte de sus debates sobre estabilidad financiera.

El respaldo de los expertos no es una cuestión menor

La segunda carta es su reconocimiento entre especialistas. Una encuesta publicada por el Official Monetary and Financial Institutions Forum (OMFIF) en abril de 2026 situó a Hernández de Cos en la primera posición global entre los candidatos analizados. El estudio consultó a 20 expertos, incluidos banqueros centrales, antiguos responsables de política económica, banqueros comerciales, gestores de activos y profesionales de instituciones financieras. El resultado, no obstante, debe interpretarse con precisión: no es una predicción de que Hernández de Cos vaya a ser elegido presidente del BCE. Es una valoración de perfiles profesionales realizada por una red de expertos.

La encuesta sí ofrece algunas pistas sobre dónde reside la fortaleza del español. Hernández de Cos obtuvo la primera posición en formación en economía monetaria, construcción de consensos, capacidad para obtener apoyos de otros Estados miembros y credenciales europeas. También quedó segundo en experiencia como banquero central y conocimiento de los mercados de capitales. El mismo estudio situó a Nagel como primero en liderazgo y gestión de crisis y a Knot como el candidato con mayor experiencia como banquero central. Es decir, los principales aspirantes presentan fortalezas diferentes y la carrera no se reduce a un único criterio técnico.

Precisamente por eso el perfil de Hernández de Cos resulta relevante: combina una larga trayectoria en política monetaria con experiencia en regulación financiera y una dimensión internacional que se ha reforzado desde su llegada al BIS.

España quiere volver a tener peso en Fráncfort

Hay además una cuestión institucional. España perdió su presencia en el Comité Ejecutivo del BCE con la salida de Luis de Guindos, cuyo mandato como vicepresidente terminó el 31 de mayo de 2026. Su sustituto, el croata Boris Vujčić, asumió el cargo el 1 de junio con un mandato de ocho años. Eso significa que España afronta la sucesión de Christine Lagarde sin un representante español entre los seis miembros del Comité Ejecutivo del BCE.

El país tampoco ha ocupado hasta ahora la presidencia de la institución desde su creación en 1998. El puesto ha pasado por el neerlandés Wim Duisenberg, los franceses Jean-Claude Trichet y Christine Lagarde y el italiano Mario Draghi. La candidatura de Hernández de Cos llega, por tanto, en un momento en el que España intenta recuperar una posición directa en la cúpula monetaria europea.

Pero el factor nacional no puede separarse de la propia naturaleza del BCE. La elección no consiste en repartir el cargo automáticamente entre países: el candidato debe reunir unas credenciales profesionales determinadas y obtener el respaldo necesario dentro del proceso institucional europeo.

Una renovación de la cúpula que va mucho más allá de la presidencia

El mandato de la presidenta del BCE termina el 31 de octubre de 2027. Ese mismo año finaliza el mandato del economista jefe, Philip Lane, el 31 de mayo. Y la salida anticipada de Isabel Schnabel, anunciada el 24 de septiembre, abre además una vacante en el Comité Ejecutivo a comienzos de enero. El Comité Ejecutivo del BCE está formado por seis miembros: el presidente, el vicepresidente y otros cuatro miembros. Sus funciones abarcan la ejecución de la política monetaria de la zona euro y la gestión diaria de la institución.

Por eso, la negociación de la próxima presidencia se desarrollará previsiblemente en paralelo a la configuración del resto de la cúpula. El contexto favorece además que los grandes Estados miembros miren el conjunto del tablero. OMFIF identificó como principales candidatos a Hernández de Cos, Knot, Nagel y Schnabel en su encuesta de abril, aunque la salida de esta última modifica desde ahora ese escenario.

Entre los factores que rodean la candidatura alemana aparece, además, la presencia de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y también alemana. OMFIF ha señalado esta coincidencia nacional como uno de los elementos que pueden pesar en el debate sobre Nagel, aunque no constituye por sí mismo una regla formal del proceso de elección.

La carrera no se decidirá solo con currículums

La principal fortaleza de Hernández de Cos es también el punto de partida de la negociación: cuenta con un perfil eminentemente técnico y una trayectoria europea que va mucho más allá del Banco de España. Pero el nombramiento de un presidente del BCE no se decide mediante una clasificación de méritos profesionales.

El procedimiento europeo establece que los seis miembros del Comité Ejecutivo son nombrados por el Consejo Europeo, en su composición de los países de la zona euro, por mayoría cualificada reforzada. Antes, los Estados miembros de la zona euro proponen candidatos, el Eurogrupo discute la candidatura y el Consejo adopta una recomendación al Consejo Europeo. Posteriormente se consulta al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del BCE antes de la decisión final.

El mandato del presidente es de ocho años y no es renovable. Eso convierte la candidatura en una combinación de credenciales técnicas, capacidad para generar consensos y negociación entre gobiernos europeos. El candidato que llegue a Fráncfort tendrá que contar no solo con experiencia monetaria, sino también con suficiente respaldo entre los Estados miembros.

La carta española ya está sobre la mesa

Hernández de Cos llega a esta carrera desde una posición singular. Fue gobernador del Banco de España, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, presidente del Comité de Basilea y desde hace poco más de un año dirige el BIS. Su currículum cubre buena parte de los principales escalones de la arquitectura financiera internacional. Además, el Gobierno español ya ha dejado de mantener la candidatura en el terreno de las especulaciones. El respaldo público de Sánchez convierte oficialmente a Hernández de Cos en la apuesta española para la sucesión de Lagarde.

Eso no significa que el desenlace esté escrito. Knot aporta 14 años al frente del banco central neerlandés y una amplia experiencia en política monetaria; Nagel continúa como presidente del Bundesbank y acumula experiencia directa en el Consejo de Gobierno del BCE. OMFIF los situó junto a Hernández de Cos entre los perfiles con mayores credenciales para el puesto.

Lo que sí está claro es que España ha decidido jugar una carta de máximo nivel institucional. Y lo hace con un candidato que conoce Fráncfort desde dentro, ha construido una reputación internacional durante décadas y ocupa actualmente uno de los puestos más relevantes de la comunidad global de bancos centrales.

La presidencia del BCE seguirá siendo una incógnita durante meses. Pero Pablo Hernández de Cos ya no es solo un nombre que circula en las quinielas europeas: es el candidato respaldado públicamente por España y uno de los perfiles que el mercado institucional lleva meses colocando en el centro de la sucesión.

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