Organizar esta escapada desde España es hoy en día un proceso comodísimo y muy accesible gracias a aerolíneas como LEVEL, que conecta de forma directa ciudades como Barcelona con Nueva York a tarifas sumamente competitivas en las que el propio pasajero puede personalizar su experiencia al hacer su reserva.
Viajar a bordo de sus aviones de última generación permite cruzar el Atlántico de forma ágil para empezar a disfrutar de la aventura desde el primer minuto sin complicaciones.
Una vez al otro lado del océano, la clave para exprimir al máximo una metrópoli de estas dimensiones radica en la ubicación estratégica del alojamiento. Por ello una opción perfecta es alojarse en la cadena hotelera española RIU que ofrece la opción más céntrica y perfecta para los viajeros que buscan estar en el foco de la acción.
Con varios establecimientos emblemáticos situados a escasos pasos de la icónica Times Square, como el RIU Plaza New York Times Square o el RIU Plaza Manhattan Times Square, descansar aquí supone tener los principales atractivos de la ciudad al alcance de la mano.
Esta localización privilegiada permite ahorrar un tiempo valiosísimo en desplazamientos y disfrutar, al mismo tiempo, del inconfundible sello de confort, servicio y hospitalidad española en pleno corazón neoyorquino.
Aunque el verano no termina oficialmente hasta septiembre, el mes de agosto en Nueva York se siente como una auténtica y gloriosa traca final. La oferta eventos a lo largo de los cinco distritos es simplemente inagotable. Desde conciertos al aire libre, noches de cine de verano y pop-ups de temporada, hasta espectaculares terrazas y festivales gastronómicos.
El corazón de Midtown se convierte en un hervidero de actividad gracias a los eventos de verano del Rockefeller Center, que mantiene un calendario repleto de propuestas durante todo agosto. Allí podrás vibrar con las actuaciones gratuitas matutinas del CITI Concert Series en la TODAY Plaza, o perderte los miércoles por el GrowNYC Greenmarket en la Plaza Central entre puestos de agricultores, gastronomía local y talleres.
Tras curiosear por el mercado, nada mejor que instalarse en la zona de Summer at The Rink para picar algo en los food trucks bajo la mítica estatua dorada de Prometeo. Además, la cita coincide de lleno con la célebre NYC Restaurant Week, la excusa perfecta para comer en restaurantes de chefs estrella por menús a precios fijos.
La experiencia en esta zona culmina subiendo al histórico mirador Top of the Rock -que este verano incluye la experiencia interactiva e inmersiva Bts The City Arirang- para contemplar unos atardeceres inolvidables con vistas de 360 grados a Central Park y al skyline.
PASEOS EN BICI Y PARQUES DE ATRACCIONES.
Durante las semanas de agosto, mientras una buena parte de los neoyorquinos huye del calor hacia los tranquilos rincones de los Hamptons o Long Island, la ciudad regala experiencias únicas a quienes deciden conquistarla.
Una de las iniciativas urbanas más aclamadas de este periodo es Summer Streets, un evento festivo en el que varias avenidas principales, incluida la mítica Park Avenue, cierran totalmente el tráfico rodado a lo largo de más de doce kilómetros.
Caminar, correr, patinar o alquilar una bicicleta para recorrer estos emblemáticos carriles libres de coches ofrece una perspectiva pacífica e inédita de los rascacielos.
Asimismo, la agenda cultural se multiplica en cada rincón con el célebre festival SummerStage, que traslada conciertos gratuitos de jazz, indie, hip-hop y ritmos latinos a los parques de los cinco distritos, o las tradicionales noches de cine de verano en Bryant Park, donde cientos de personas extienden sus mantas sobre el césped para ver grandes clásicos cinematográficos bajo el deslumbrante perfil iluminado de la ciudad.
Para combatir las temperaturas elevadas en las horas centrales del día, Nueva York guarda increíbles oasis urbanos que invitan a desconectar del ritmo frenético de las avenidas.
A apenas cinco minutos en un agradable trayecto en ferry desde el extremo sur de Manhattan se encuentra Governors Island, un remanso de paz totalmente peatonal donde es posible alquilar bicicletas, descansar en sus famosas zonas de hamacas y admirar una panorámica despejada de la Estatua de la Libertad recibiendo la brisa marina.
Si lo que apetece es sentir el espíritu costero y vivir el ambiente playero local, nada supera subir al metro hasta la legendaria Coney Island para recorrer su paseo marítimo de aire vintage, subirse a la mítica montaña rusa Cyclone y probar los históricos perritos calientes de Nathan’s Famous.
Otra alternativa fantástica es tomar el ferry directo hasta Rockaway Beach, la playa favorita de la comunidad surfera de Brooklyn, repleta de chiringuitos gastronómicos modernos y un ambiente veraniego relajado y cosmopolita.
Al caer la tarde, la energía neoyorquina no decae, sino que se eleva hacia las alturas gracias a su afamada cultura de rooftops.
Las terrazas en las azoteas son los auténticos templos del ocio estival, y entre todas ellas destaca un sitio desenfadado y lleno de encanto como Magic Hour Rooftop Bar & Lounge, ubicado en la cima del moderno hotel Moxy Times Square.
Diseñado como un parque de atracciones urbano para adultos con detalles divertidos, su vibrante ambiente es idóneo para comer, saborear un cóctel de autor y disfrutar de unas vistas impresionantes de los rascacielos al atardecer.
Para quienes viajan en familia, la oferta de ocio infantil es inagotable desde avistar ballenas y delfines desde Sheepshead Bay con American Princess Cruises hasta disfrutar al aire libre de espacios accesibles y gratuitos como los paseos por The High Line o las zonas verdes del Brooklyn Botanic Garden, sin olvidar las visitas imprescindibles como el Museo Americano de Historia Natural.
Esta propuesta de ocio se complementa a la perfección con la majestuosidad de un gran musical de Broadway, una cita imprescindible que emociona y atrapa a cualquier espectador.
Tampoco se puede dejar de subir al Summit One Vanderbilt, un mirador interactivo repleto de espejos, luces, instalaciones de arte y salas de cristal suspendidas en el aire que ofrece una experiencia sensorial y visual absolutamente increíble e inolvidable sobre el skyline.
TODO CONTROLADO.
Para garantizar que esta aventura transcurra con absoluta tranquilidad y sin ningún tipo de contratiempo, conviene planificar cuidadosamente ciertos aspectos logísticos antes de despegar.
Viajar a Estados Unidos contando con un seguro de viaje robusto como el de IATI es la decisión más sensata y responsable para estar 100% protegido ante cualquier imprevisto médico o eventualidad logística en un país donde la sanidad puede ser desorbitadamente cara.
Por su parte, para no perder la conexión a internet en ningún momento y disponer de datos de alta velocidad sin arriesgarse a las desmesuradas tarifas de roaming, contratar la tarjeta eSIM de Holafly es la forma más fácil, rápida y segura de mantener el teléfono operativo desde el instante en que el avión toca tierra.
Con ella es facilísimo consultar mapas, pedir transporte, reservar entradas o compartir el viaje en tiempo real.
Finalmente, si el objetivo es exprimir la ciudad al máximo ahorrando tiempo y dinero en los principales puntos de interés, adquirir el abono turístico NYC CityPASS se convierte en la opción más inteligente para simplificar las entradas a los museos y miradores emblemáticos, permitiendo disfrutar de la magia de la Gran Manzana con total libertad y flexibilidad.

