El fundador y consejero delegado de Revolut, Nik Storonsky (quien está camino de convertirse en la persona más rica del Reino Unido, con un patrimonio estimado de unos 20.400 millones de dólares según el Bloomberg Billionaires Index) se enfrenta a una demanda de 17,5 millones de euros presentada por Cecil Wright & Partners, una de las principales firmas de intermediación de yates de lujo del mundo. La demanda, presentada el 13 de julio ante el High Court de Londres, acusa al multimillonario de origen ruso de haber cerrado la compra de un superyate valorado en 350 millones de euros al margen de la correduría, evitando así el pago de la comisión acordada.
Tal como informa marineindustrynews.co.uk, según los documentos judiciales, un asesor del family office de Storonsky contactó por primera vez con Cecil Wright en octubre de 2024 para estudiar la construcción de un yate a medida. En julio de 2025, el mismo asesor volvió a dirigirse a la firma para preguntar si existía alguna embarcación ya disponible que Storonsky pudiera utilizar mientras avanzaba la construcción del barco a medida. «Mientras avanzamos a toda velocidad con el proyecto de construcción, queremos explorar la posibilidad de adquirir un barco mientras esperamos a que finalice la construcción», escribió el family office de Storonsky a Cecil Wright, según consta en los documentos judiciales. «Estaríamos encantados de ayudar con esto», respondió la correduría.
Cecil Wright identificó entonces el yate Nixie, de 102 metros de eslora, que en aquel momento estaba siendo construido por el astillero alemán Lürssen y que finalmente fue entregado en junio de 2026. La embarcación cuenta con una piscina infinita de fondo de cristal, un club de playa y un gimnasio con cámara de crioterapia.

Storonsky inspeccionó el yate en un astillero de Schacht-Audorf, Alemania, y su oficina llegó a ofrecer unos 300 millones de euros, según los documentos judiciales. Sin embargo, en enero de 2026, el asesor de Storonsky comunicó a Chris Cecil-Wright que el multimillonario había comprado la embarcación directamente al vendedor, el empresario canadiense y exjugador profesional de hockey sobre hielo Patrick Dovigi, quien originalmente había encargado su construcción, dejando a la correduría fuera de la fase final de la operación.
Cecil Wright sostiene que su intervención al identificar el yate la convierte en la «causa efectiva» de la venta y que, por tanto, conserva el derecho a cobrar una comisión del 5% sobre el precio, en virtud del contrato de corretaje firmado entre ambas partes. «El demandado y el señor Dovigi intentaron cerrar la compra sin la intervención de ningún intermediario para reducir el precio que el demandado pagaría por el yate», alegan los abogados de Cecil Wright en la demanda.
Storonsky rechaza la demanda mientras Revolut se dispara en valoración
«Somos conscientes de la demanda. Carece de fundamento y será defendida. Al tratarse ya de un asunto judicial, no haremos más comentarios», declaró un portavoz del family office de Storonsky. En el proceso, Storonsky cuenta con la representación de Hannaford Turner, mientras que Cecil Wright & Partners ha confiado su defensa a Dentons.
Chris Cecil-Wright, fundador de la correduría —que ha trabajado previamente en la construcción de algunos de los yates más grandes del mundo, entre ellos el Madame Gu, de 99 metros, y el Tango, de 78 metros—, declaró al Financial Times: «Es muy poco habitual que un bróker se encuentre en esta situación y es la primera vez que me pasa a mí, pero tengo convicciones firmes al respecto, de ahí que esté tomando medidas legales».
El litigio llega en plena expansión de Revolut. La fintech, fundada por Storonsky en 2015 junto a Vlad Yatsenko, registró un beneficio de 2.300 millones de dólares sobre unos ingresos de 6.000 millones de dólares durante 2025, y cuenta ya con unos 75 millones de clientes en todo el mundo tras obtener autorización de los reguladores británicos para operar como banco de pleno derecho. Una venta secundaria de acciones cerrada el 22 de julio elevó su valoración hasta los 115.000 millones de dólares, por encima de los 75.000 millones alcanzados en 2025.
El caso sigue su curso en los tribunales londinenses, sin que por el momento exista resolución judicial alguna que reconozca la deuda reclamada.

