El programa pretende atajar los cuellos de botella existentes en las cadenas logísticas de Brasil con una fórmula de colaboración público-privada, dado que el Estado se hará cargo de proyectos por 490.500 millones de reales (82.159 millones de euros) y el sector privado de los 734.400 millones de reales (123.012 millones de euros) restantes.
El PNL contempla actuaciones en carreteras, ferrocarriles, vías navegables, puertos y aeropuertos. Así, se ampliarán corredores ferroviarios y terrestres, vías fluviales e infraestructuras portuarias para impulsar la competitividad de las exportaciones y bajar los costes logísticos.
Sin embargo, la estrategia cuenta con un enfoque holístico que aspira, también, a atajar desigualdades regionales, con especial atención al Norte y Nordeste brasileño, e incorpora criterios de sostenibilidad, adaptación climática, reducción de emisiones y protección de la biodiversidad.
«Durante mucho tiempo, Brasil ha elegido proyectos y, después, ha buscado una estrategia para justificarlos. En el PNL 2050, hemos hecho lo contrario. Primero hemos definido qué Brasil queremos construir y, después, qué problemas debemos resolver. Solo entonces hemos empezado a debatir qué inversiones tienen sentido», ha afirmado el ministro de Transportes, George Santoro, en declaraciones a ‘Agência Brasil’.

