Sin embargo, la inflación mensual subió una décima, hasta el 0,1%. La variable subyacente, que obvia los alimentos y la energía por su volatilidad, salió de terreno negativo (-0,1%) para avanzar al 0,4% después de que los víveres se encareciesen un 0,7% y la energía se abaratase un 3%.
Desglosado por ramas de actividad, destacaron los incrementos mensuales en los epígrafes de ropa y calzado (2,3%); ocio, deportes y cultura (1,2%); y de restaurantes y alojamientos (1,1%).
Por el contrario, el coste de los transportes y de los seguros y servicios financieros retrocedieron en julio un 3,5% y un 2,2%, respectivamente. Los precios de los servicios educativos se estancaron.

