«Italia no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero en materia de seguridad nacional y control de fronteras», ha manifestado la oficina de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en un comunicado.
El Gobierno italiano se marca esa fecha como tentativa porque tampoco reconsiderará su decisión «hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad y el terrorismo en Italia».
«Solo cuando estemos seguros de que no habrá riesgos para la seguridad ni riesgos terroristas para Italia, de que no habrá una nueva oleada y de que no habrá inmigrantes irregulares dirigiéndose hacia territorio europeo, será posible revisar lo que ya se ha decidido», avisa el Palazzo Chigi.
Con todo, el Gobierno italiano asegura que esta dura respuesta «no menoscaba la relación con un país amigo como España» y se mantiene dispuesto «a continuar un diálogo constructivo con el Gobierno de Madrid».
«Mientras tanto, las autoridades fronterizas italianas harán todo lo posible para garantizar la máxima accesibilidad a los ciudadanos españoles y europeos, quienes, cabe destacar, no se ven afectados por la reintroducción de los controles en las fronteras aéreas y marítimas», ha concluido el Gobierno italiano.

