Bad Bunny resuena en Times Square en la tarde de viernes en que Forbes Travel España visita la capital del mundo, repleta de miles de personas vestidas con las camisetas de selecciones participantes en el Mundial de Fútbol. Colombia, Brasil, Argentina, EE UU, España… Con el comienzo de las eliminatorias -España y Austria juegan a esta hora-, la Gran Manzana respira fútbol en cada esquina de la ciudad, pero en pocos lugares lo hace de un modo más rotundo que en Vessel NYC, el más reciente icono arquitectónico de la ciudad.

Allí, en el corazón de Hudson Yards, las banderas de los 48 países participantes adornan esta futurista y enorme estructura de 48 metros de altura cuya forma imita a los baoris, los antiguos pozos escalonados de la India, y que es una auténtica escultura gigante interactiva -se pueden realizar carreras y diferentes actividades. La luz de la tarde arranca destellos ambarinos de la estructura y en la explanada en que se encuentra Vessel, la tienda oficial de la FIFA está a rebosar de clientes y las pantallas gigantes, listas para retransmitir los partidos: Vessel NYC se ha convertido en uno de los puntos donde neoyorquinos y visitantes comparten juntos la magia del mundial pero, tambien, la magia de la Ciudad que Nunca Duerme.

Porque magia pura, al más seductor estilo neoyorquino, es la que impregna cada rincón de Hudson Yards -el barrio más futurista y nuevo de Manhattan, en el West Side de la isla, entre las calles 30 y 34, y que, con una inversión estimada en más de 25.000 millones de dólares es el proyecto inmobiliario privado más caro de la historia de Estados Unidos. Hudson Yards en puro espectáculo: rascacielos, centros comerciales, espacios públicos y donde esa magia neoyorquina, que parece que nunca se acaba, se muestra a la perfección en las experiencias inmersivas de Edge NYC, la plataforma de observación -tanto interior como exterior- más alto del hemisferio occidental.

Planes irresistibles para viajar a la ciudad más excitante del planeta
Edge NYC, en el piso 100 del rascacielos 30 Hudson Yards, está suspendido sobre el cielo de Manhattan, nada menos que a 355 metros de altura. Las vistas son de infarto; pero lo que diferencia a Edge NYC de otros miradores de la ciudad es su pasión por la adrenalina, por generar experiencias inmersivas. Con esa idea, el pasado 11 de junio inauguró siete nuevas, en lo que supuso la mayor renovación desde su apertura en 2020. Experiencias que se ha diseñado en colaboración con estudios de diseño experiencial y que cambian según el momento del día en que se vivan, la estación del año…

El recorrido por el circuito de experiencias está pensado al detalle. En Prism, se accede a través de una estructura que fragmenta la imagen de la ciudad mediante efectos de refracción y cambios cromáticos. La experiencia comienza en cuando se aborda el ascensor que nos lleva a la planta 100: Skyrise es una banda sonora que acompaña el rapidísimo ascenso, con sonidos de la ciudad, efectos sonoros que expanden la sensación de velocidad y proyecciones en el interior de la cabina. La identidad del visitante se expande también en Reflections, un espacio con cerca de 200 espejos en movimiento que generan diferentes efectos ópticos.

Muy espectacular es Kaleidoscope: un conjunto de salas repletas de caleidoscopios de todos los tipos que son todo un exceso de luces y sensaciones. Crystal Cave es un pabellón de paredes y techos de vidrio de gran altura que juega con las luces de un modo espectacular y, por último, Infinite City, una instalación formada por columnas inspiradas en rascacielos que integran superficies translúcidas y retro-iluminadas.
Expandiendo los sentidos
Finalizado el recorrido, nuestros sentidos, embotados y maravillados por la colección de estímulos recibida con las siete experiencias, siguen expandiéndose de un modo que, a los españoles, nos encanta: a la mesa. La oferta gastronómica de Edge NYC también se ha renovado con la llegada de Tao Group Hospitality, una de las marcas más reconocidas mundialmente de gastronomía premium, y las propuestas son el complemento ideal para las renovadas experiencias de Edge NYC.

La gastronomía tradicional más típica de Nueva York -bagels, perritos, hamburguesas- espera en el Skyline Bar & Café. Tomar un cóctel contemplando el espectáculo de las luces nocturnas del Midtown de Manhattan es el must del Avenue Sky Lounge, en el piso 101. En esa misma planta está el restaurante Peak with Priceless, con una fabulosa carta de cocina estadounidense contemporánea y un respeto por el producto de primera calidad. Cenar aquí, arropados por las luces de la ciudad, y salir luego al mirador, que tiene este verano la serie de eventos nocturnos Marquee Skydeck, es el broche perfecto para paladear con calma todo lo sentido en las experiencias de Edge NYC, que están entre las mejores que hoy en día se pueden disfrutar en la Gran Manzana: por planes como estos, Nueva York es la ciudad más excitante del mundo.

