El chip está «preparado para ejecutar cargas de trabajo reales» y debe permitir a administraciones, empresas y entidades ejecutar cargas de trabajo modernas impulsadas por inteligencia artificial sobre la arquitectura abierta Risc-V.
Esta arquitectura abierta de conjunto de instrucciones «no pertenece a ninguna empresa ni a ningún país», y Opechip ha destacado la importancia de la cuestión de quién puede acceder a los datos y sobre qué hardware se ejecutan.
«Una infraestructura de computación desarrollada en Europa, basada en estándares abiertos y verificable desde sus cimientos, constituye la base para garantizar que esos datos permanezcan donde deben estar», ha añadido la empresa.
BER10 es un procesador compacto que incorpora cuatro núcleos CPU de alto rendimiento capaces de ejecutar un sistema operativo Linux completo, y cada núcleo puede ejecutar múltiples instrucciones fuera de orden y en paralelo.
También incorpora una amplia unidad de procesamiento vectorial, un componente diseñado específicamente para realizar un gran número de cálculos de forma simultánea, que se combina con memoria rápida multicanal y conexiones de alta velocidad.

