Con el estreno de Spider-Man: Brand New Day ya hecho realidad y el regreso del superhéroe a la gran pantalla una vez más, hay una pregunta que sobrevuela cada nueva entrega: ¿cómo ha conseguido Spider-Man mantenerse durante más de dos décadas como uno de los personajes más rentables y queridos de la historia del cine? Lo que comenzó como una trilogía aparentemente cerrada ha terminado convirtiéndose en una de las franquicias más exitosas de Hollywood, capaz de reinventarse generación tras generación y de recaudar miles de millones de dólares en todo el mundo.
Pocas sagas han conseguido mantenerse tan vivas como la de Spider-man. Cada nueva etapa parecía plantearse como un nuevo comienzo, pero el éxito en taquilla terminó convirtiendo cada despedida en un punto y seguido. Cuando parecía que la historia había llegado a su fin, siempre había una nueva película esperando para demostrar que Peter Parker todavía tenía mucho que contar.
Todo empezó en 2002, cuando Spider-Man, dirigida por Sam Raimi (Míchigan, Estados Unidos, 66 años) y protagonizada por Tobey Maguire (California, Estados Unidos, 51 años), revolucionó el cine de superhéroes. La película se convirtió en un éxito inmediato de taquilla y dio paso a una trilogía que consolidó al personaje como uno de los grandes iconos de Hollywood. Spider-Man 2 reforzó todavía más ese fenómeno y Spider-Man 3, estrenada en 2007, cerró la etapa de Raimi convertida en uno de los mayores acontecimientos cinematográficos de la década.
Sin embargo, la historia no terminó ahí. Aunque la intención inicial era continuar con una cuarta entrega, el proyecto nunca llegó a materializarse y Sony optó por reiniciar la franquicia pocos años después. Así nació The Amazing Spider-Man, con Andrew Garfield (Los Ángeles, California, 42 años) poniéndose el traje del superhéroe y ofreciendo una visión más juvenil del personaje. Su secuela, The Amazing Spider-Man 2, volvió a situar la película entre los grandes éxitos de la cartelera, aunque finalmente aquella saga también quedó interrumpida antes de completar la trilogía prevista.
Lejos de agotarse, Spider-Man encontró una nueva vida con la llegada del Universo Cinematográfico de Marvel. En 2017, Tom Holland (Londres, Inglaterra, 30 años) debutó en solitario con Spider-Man: Homecoming, iniciando una etapa que terminaría convirtiéndose en la más taquillera de todas. Después llegarían Far From Home y, sobre todo, No Way Home, una película que rompió récords al reunir por primera vez a las tres generaciones cinematográficas del personaje y que se convirtió en uno de los mayores fenómenos de taquilla de la historia reciente.
Y es precisamente la taquilla la que explica por qué Spider-Man nunca ha dejado de volver a la gran pantalla. Las ocho películas de acción real estrenadas hasta la fecha superan, en conjunto, los 9.000 millones de dólares de recaudación mundial. Cada una de las tres etapas ha resultado rentable para Sony, incluso cuando la crítica no acompañó del todo. La primera Spider-Man (2002) recaudó más de 820 millones de dólares; Spider-Man 3 rozó los 895 millones; The Amazing Spider-Man superó los 750 millones y Homecoming volvió a impulsar la franquicia con más de 880 millones.
El gran salto económico llegó con Tom Holland. Spider-Man: Far From Home fue la primera película del personaje en superar la barrera de los 1.000 millones de dólares (1.131 millones), pero sería Spider-Man: No Way Home la que elevaría la saga a otra dimensión. Estrenada en 2021, recaudó cerca de 1.920 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera de Sony Pictures y en una de las diez más exitosas de la historia del cine. Con cifras así, cada nueva entrega ha dejado de ser únicamente una apuesta creativa para convertirse también en una de las inversiones más seguras de Hollywood.
Detrás de ese éxito hay una constante: la capacidad de Spider-Man para reinventarse sin perder su esencia. A lo largo de los años han cambiado los actores, los directores e incluso el tono de las películas, pero el personaje ha mantenido intacta su conexión con el público. Esa fidelidad también se ha reflejado en las cifras, convirtiendo la franquicia en una de las más rentables del cine contemporáneo.
El estreno de esta nueva entrega confirma que Spider-Man sigue siendo mucho más que un superhéroe. Es una de las inversiones más seguras de Hollywood. Cada reinicio, cada cambio de actor y cada nueva etapa parecían un riesgo, pero la taquilla siempre terminó dando la razón a Sony y Marvel. Lo que comenzó como una trilogía acabó convirtiéndose en una franquicia que ha sabido reinventarse una y otra vez sin perder su capacidad de atraer a millones de espectadores. Dos décadas después, Spider-man continúa demostrando que su mayor superpoder no solo está en balancearse entre rascacielos, sino también en convertir cada estreno en un fenómeno capaz de generar cientos de millones de dólares.

