Opinión Salvador Sostres

Ignacio Isusi, el esfuerzo detrás de Leo al espeto

Ignacio Isusi conocido por su papel en Ni lobos ni corderos (2024), El Interrogatorio (2023) y Marisa (2013).

Cuando asisto a una demostración de talento que todavía no conocía, siempre espero encontrar a alguien que lo ha conseguido sin esfuerzo. Es una ilusión, supongo que absurda, que tengo. En el talento limpio, el talento puro, el talento sin su dolor en la frente. Nunca lo he visto. Tampoco cuando he conocido la historia de Ignacio Isusi, creador del brillante y divertidísimo personaje Leo, de cuyos monólogos disfruto desde hace un tiempo en la cuenta Losleosalespeto de Instagram.

De espíritu aventurero, Ignacio tuvo la valentía de irse con su mujer y tres hijas a los Estados Unidos para mejorar en su desempeño como coach. “Valentía” es lo que digo ahora porque él, la primera noche que pasó en su nuevo y pequeño apartamento en Cayo Vizcaíno de Miami, el 15 de agosto de 2015, se puso a llorar de incertidumbre y angustia.

El primer año le fue mal, pero logró posicionarse y conoció a empresarios relevantes que le ayudaron a prosperar. Durante el Covid se quedó sin trabajo, y una amiga le propuso actuar en una obra de teatro. No era una invitación tan rara, porque Ignacio de joven había sido actor amateur. La obra fue un exitazo en México, Miami, Nueva York y también en Madrid, 200 funciones en total de la obra que por cierto era “La que se va a armar”, de Nuria Ferrer Muñoz Seca

En esta obra descubrió que actuar era su auténtica vocación, aunque continuó dedicando una parte del día al coaching para tener unos ingresos que le permitieran vivir en condiciones. A pesar del éxito y de una pequeña incursión en el cine, su carrera artística no tuvo continuidad. Nadie le llamó para contratarlo. Se sintió desanimado pero lo siguió intentando y en 2025 creó para Instagram el personaje Leopoldo, un funcionario español que le hablaba al espejo afeitándose. Trabajó mucho, llegó a publicar un vídeo cada día. Pero tampoco dio con la tecla, no lo veía nadie.

Y aunque estuvo a punto de tirar la toalla, no lo hizo y su perseverancia tuvo premio en febrero de este año. Estaba esquiando en las Dolomitas, grabó un vídeo con su reciente personaje Leo, una especie de alter ego del funcionario Leopoldo, y se hizo viral.

Leo es un aristócrata imposible, un retrato y a la vez una parodia de todas las clases sociales. La finura de los monólogos, el tono de voz, y la capacidad de Ignacio de transmitir con sus muecas le han convertido en el personaje de la primavera y el verano en España y ya tiene proyectos cinematográficos en marcha, también televisivos. El que todo lo ha arriesgado, el que siempre se ha esforzado, el que alguna vez ha llorado y ha pensado que no lo lograría, se siente ahora feliz en su momento más dulce. El 11 de junio estrenó en el teatro Muñoz Seca de Madrid “Las cenizas de mamá”, 9 funciones de lleno total, tras dos temporadas en Miami con las entradas agotadas.

Una de las claves de esta gran creación es que tiene todas las lecturas posibles, se burla de todos y a todos comprende, no es sectaria, no es cruel, y su humor está basado en la inteligencia y no en herir a nadie. “Sólo puedes alcanzar lo que vislumbras en tu mente”, dice Ignacio. Bueno, y lo que trabajas, aunque tardes más de diez años.

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