Según ha explicado el sindicato ELA, en los últimos meses la empresa «ha incrementado la presión» sobre la plantilla, ha aplicado «numerosas medidas disciplinarias» y todo ello ha provocado «un notable empeoramiento del clima laboral».
Entre otras cuestiones, ELA ha denunciado que la empresa está «aumentando el control» sobre los trabajadores y aplicando medidas «orientadas a acelerar los ritmos de trabajo, entre ellas la polivalencia».
Además, la central sindical ha señalado que la aplicación de diversas sanciones disciplinarias «ha generado un ambiente de miedo y tensión» entre la plantilla.
A través de esta movilización, la plantilla ha reclamado a la dirección un «cambio de actitud» y ha defendido la recuperación de un entorno laboral «basado en el diálogo y el respeto» dentro de la empresa.
La compañía, con mayoría sindical de ELA, cuenta con alrededor de 185 personas trabajadoras y está dedicada a la fabricación de sistemas de movilidad, propulsión y generación de energía eléctrica para vehículos militares.

