«Los vientos en contra derivados de la guerra en Oriente Medio y la crisis energética han comenzado a afectar la actividad económica, complicando los esfuerzos de consolidación fiscal que llevan a cabo las autoridades», reconoce la institución internacional en las consultas sobre las conclusiones del informe anual ‘Artículo IV’ de Francia.
Tras una expansión del PIB del 0,9% en 2025, el FMI prevé que la segunda mayor economía de la zona euro crecerá este año un 0,6%, un 0,9% en 2027 y un 1,2% en 2028, mientras que, tras lograr reducir el déficit al 5,1% del PIB el año pasado, anticipa que el desequilibrio negativo de las cuentas públicas repuntará en 2026 al 5,2%, en vez de bajar al 5% como estaba previsto, mientras que el próximo año sería del 4,9% y del 4,5% en 2028.
En su análisis, la institución advierte de que los elevados niveles de déficit y deuda, la modesta dinámica de crecimiento y las crecientes presiones sobre el gasto derivadas de la defensa, el envejecimiento de la población y las transiciones digital y ecológica, subrayan la urgencia de una estrategia plurianual creíble y bien definida para liberar el potencial de crecimiento de Francia y respaldar la consolidación fiscal con el fin de reducir el déficit por debajo del 3% del PIB para 2029.
Si bien las autoridades francesas mantienen su compromiso de reducir el déficit fiscal por debajo del 3% del PIB para 2029, aprovechando el excelente desempeño fiscal de 2025, el FMI considera que la consolidación fiscal «sigue avanzando más lentamente de lo previsto» y aún está sujeta a importantes riesgos de implementación, recordando que el país galo celebrará elecciones presidenciales a principios de 2027.
«Sin medidas adicionales, el ritmo actual de ajuste sería insuficiente para que Francia cumpla los objetivos de su Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo (PEFP)», afirma el FMI, que juzga apropiada hasta ahora la respuesta del Gobierno francés a la crisis energética, aunque subraya que esta «debe seguir siendo limitada, temporal y dirigida a los más vulnerables», preservando los incentivos del mercado y conteniendo los costes fiscales.
De cara al futuro, en el marco de una estrategia plurianual actualizada y claramente definida para encauzar la deuda firmemente hacia una senda descendente, recomienda a Francia acometer un esfuerzo fiscal inicial concentrado al inicio del periodo 2027-2029 equivalente a aproximadamente el 0,8% del PIB anual.
Asimismo, defiende que la política fiscal se sustente en un paquete a medio plazo de medidas y reformas fiscales de alta calidad para reorientar el gasto y mejorar su eficiencia, fortalecer las finanzas públicas y apoyar la sostenibilidad de la deuda, al tiempo que se reserva margen para las necesidades de gasto prioritarias.
«Si se orientan adecuadamente, se planifican cuidadosamente y se complementan con reformas estructurales que impulsen el crecimiento, estos esfuerzos de racionalización preservarían la equidad, protegerían a los más vulnerables y apoyarían el crecimiento a medio plazo», concluye su análisis.

